domingo, enero 15, 2012

CUENTO: A LOS FILOS DE UN CUCHILLO - REVISTA AMARU

A LOS FILOS DE UN CUCHILLO

Jesús Manya Salas

Cuando María Cristina amenazó con retornar a su pueblo, dejando a un lado mis ruegos y amores, me rompió el corazón y creó una gran desilusión y las ganas de morir, busque en los tragos el refugio para mi desdicha y en esos días escabrosos planifique mi venganza detalladamente. Si no hacía caso a una última demanda de volver a mis brazos, si era preciso iría al mismo infierno a buscarla, a solicitar en matrimonio a sus padres; cada escenario y contingencia fue analizado cabal y meticulosamente junto a mi patota del barrio. Cuanto más bebía en esta recaída alcohólica, más recordaba su frágil cuerpo, enroscado y jugueteando en mi cama, soñaba con su cara delicada y la sonrisa inocente que emanaban sus labios y ojos negros.

Canté hasta el aburrimiento de mis amigos, aquella melodía que le dedique para que cambiara de opinión y fue indolente a mi plegaria, de nada sirvieron las letras que nos dedicó alguna vez mi paisano en la fiesta del coliseo. Te conocí en una tarde verano, y yo te vi, me enamore sin repararlo. Y tropecé de nuevo con la misma piedra. Te prometí quererte y nunca olvidarte. Y te ofrecí todo mi amor y me dejaste. Hoy que te vas, mi corazón y mi alma lloran, hoy solo está mi corazón y mi alma sufre. Dónde estás corazón de piedra, vuelve mi amor corazón de piedra; con estos recuerdos y otros, mi borrachera duró semanas de eternidad y no tenía ganas de pensar en nada, salvo en la maldita traición.

Por esas noches oscuras volvió a recorrer por mi cerebro nublado el miedo y el terror que marcó mi adolescencia, aquellos días en que los milicos mataron a mis padres acusándolos de terroristas a quienes miré impotente y asustado de lejos, oculto desde una cerca vieja de espinas, contando los disparos mortales y aturdido por el sadismo con que rociaron y quemaron con kerosene sus cuerpos, para desaparecer sus huellas. Hasta ahora cuando escucho unos cohetes en las fiestas patronales, vienen a mis recuerdos los disparos de las ametralladoras de los militares y la explosión dinamitera de los cumpas como llamaban a los senderistas.

Escapé a Lima con la ayuda sigilosa de algunos tíos y llegue de frente a cargar unas esteras para invadir unos arenales en San Juan de Lurigancho, todos los invasores éramos desplazados de la guerra, víctimas de las balas asesinas de ambos bandos. Los primeros días extrañaba a mis padres, chacras y árboles, a los pájaros y animales de casa, no me acostumbraba a la arena, sin agua y sin techo, pero a dónde iría sino conocía a nadie en esta Lima tan grande y misteriosa. En las noches con algunos niños y niñas, nos tirábamos en el arenal para contar las estrellas del cielo, al igual que yo huérfanos de todo, también añoraban a sus tierras y padres muertos en la guerra.

Un día, colgados de unos viejos camiones y cisternas que vendían agua, descubrimos la Plaza de Acho, a sus fruteras y boleteros de los microbuses, cholos como nosotros; en mi pueblo había soñado con ser ayudante de camionero y luego chofer; a medida que nuestras aventuras con los niños de San Juan Lurigancho alcanzaban la Avenida Abancay y el Parque Universitario lleno de ambulantes y choros, empezamos a cambiarnos de camioneros a marinos, de regreso a casa juramos capitanear un barco que surcara los interminables mares de arena y polvo; pero luego de conocer el Jirón de la Unión y la Plaza de San Martín, la Plaza Unión y la Plaza Dos de Mayo,  comprendimos que los micros que gorreábamos y que salían de Canto Chico hasta La Parada o la otra ruta a la Bolognesi, no eran barcos ni aviones, eran submarinos que buceaban entre tanto edificio sucio y gris.

En todos esos trayectos empezamos a trabajar por necesidad y hambre; primero cogiendo prestados unos churros o frutas sin el permiso de sus vendedores y dueños, luego cantando en los micros grandes, los waynos ayacuchanos que conocía y recoger unas monedas, en varias ocasiones me hicieron repetir. Quién no para en las cantinas, tomando una cervecitas. Quién no llora por su amor. Quién no sufre una decepción. Era una premonición o simple curiosidad y nostalgia de los pasajeros de entonces, nunca lo supe hasta el día de hoy.

Tanto recorrer en las combis y carcochas, conocía todos los paraderos y recovecos de la ruta de los micros; si los negros de La Parada querían a la rica Vicky, los cholos teníamos al rico Luri carajo y yo empecé a querer a mi nuevo distrito, que empezaba por Caja de Agua en las faldas del Cerro San Cristóbal, donde vivían ladrones plantados y policías jubilados que habían emigrado de Mendocita. A medida que avanzaba nuestro carro, submarino saltamontes por los brincos en los huecos y las piedras de la trocha, empezaban a surgir unos pequeños postes con luces tenues que más parecían velas o mecheros que luz eléctrica; por la derecha estaban las casas de la Cooperativa Las Flores y por la izquierda los roquedales de Canto Chico, territorio y dormitorio de serranos como nos despreciaban los limeños. Para los que vivíamos en la profundidad del arenal, estos eran barrios residenciales respecto a nuestras casas de mil estrellas, de nuestras chozas divisábamos por sus techos llenos de huecos en los tablones o plásticos que enfrentaban la llovizna, todo el espacio sideral. En el paradero doce las mamachas del Cusco y Huancayo, preparaban en sus carretas la rica fritanguita, el choncholí, las habas cocidas con choclo serranito, que acompañábamos con un vaso de emoliente, para matar el frio o rematar el estofado de gallinazo.

El profesor en la escuela nocturna, nos decía que San Juan de Lurigancho, era una creación de poetas locos y niños soñadores cómo éramos por esos tiempos; así nació Canto Bello un verso de esteras para los pobres recién casados; Canto Rey como un reinado imaginario para sobreponerse a la miseria; Canto Gallo para tener la fuerza del grito esperanzador y levantarse cada mañana a trabajar; Canto Grande de interminables calles y casas; de estas chozas y mansiones de ternura, partían en las madrugadas centenares de paisanos a comprar productos en el mercado mayorista de La Parada, para revenderlas en las nuevas y pequeñas paraditas, que empezaron a surgir en cada pueblo joven; otros desde Las Flores un poco más tarde cargaban sus grandes bultos de pantalones y poleras, vestidos y sacones al Parque Universitario y Grau, mercadería a la moda replicada de las exclusivas boutiques de Miraflores y San Isidro, copias fieles confeccionadas en una sola noche de labor familiar, con padres y tíos que remallan, niñas que pegan los botones, tías que planchan, abuelos que preparan el aguadito para la madrugada, años más tarde muchos partieron de Lurigancho a las galerías y fábricas de Gamarra el nuevo centro comercial de vestidos y textiles.

Más tarde surgieron los asentamientos humanos en los que vivo: José Carlos Mariátegui, Horacio Zeballos, Manuel Scorza, José María Arguedas y otros de acuerdo al color de las ideas de los dirigentes y promotores de las invasiones; la temida y satanizada cárcel de Lurigancho, terminó rodeada por cercos policiales, chozas de carrizo y plástico, construidas en base a las polladas, frejoladas y anticuchadas, como los aynis y minkas del ande. En estas fiestas sonaban indistintamente: el Trió Ayacucho, los Errantes de Arequipa, Amanecer de Huancavelica, Pastorita Huaracina, Picaflor de los Andes, Condemayta del Cusco, junto a los Destellos, los Diablos Rojos y más tarde Los Shapis, Chacalón y la Nueva Crema, que alegraban nuestra alma chola y nostálgica.

Ahora que tengo atravesado y sangrando mi corazón con dos puñaladas, todavía suspiro con la canción que cantaba mi madre en sus horas de tristeza, entregar mi vida quisiera, a los filos de un cuchillo, a ver si de esa manera, se acabara mi existencia. En pocos segundos se acabará para siempre mi atribulada vida. Antes de clavar mi tercer apuñalamiento, saco por última vez el cuchillo de mi pecho y evoco mi despedida final. Qué puedo hacer, si te amo más que ayer. Muchas veces he intentado olvidarte para siempre, pero este terco, terco corazón te sigue queriendo. Sin tu amor, ya no puedo más vivir. Por fin descansare en paz a tu lado en el regazo de tu muerte, cumpliendo mi promesa que será descrita por la policía como un crimen pasional; las siete estocadas y la sangría de tu quebrantado cuerpo pueden dar esa sensación y sabes en tu último aliento que no es así, nuestra muerte es una sublime alianza para eternizar nuestro amor.

jueves, noviembre 03, 2011

Una nueva reforma universitaria frente a la crisis de la universidad

Elección de autoridades en la UNSAAC:

La danza de los rectores sin ideas ante crisis universitaria

Relanzar y profundizar una nueva reforma universitaria es el reto

Las universidades chilenas, colombianas ahora, hace poco las españolas e italianas entre tantos, se encuentran convulsionadas enfrentando frontal y abiertamente a las secuelas de una profunda crisis a la que fueron llevadas por las políticas privatistas por sus gobernantes y autoridades funcionales a este modelo educativo. Por ello resulta paradójico el silencio de la universidad peruana y en el caso de la universidad cusqueña empecinada en un circo electoral para elegir sus nuevas autoridades, con grupos de comparsa y candidatos por doquier como en un desfile de modas, donde se demuestran los atributos individuales, como si los problemas de la universidad no fueran un centro de propuestas y proyectos, a fin de responder a los retos de la crisis que agobia a la UNSAAC en el tema académico, político, administrativo y ético, una crisis estructural que toca fondo.

Algunos especialistas han señalado con rigor que las banderas de la reforma universitaria requieren un nuevo aliento, una nueva dimensión para mejorarla, profundizarla en sus principios de autonomía, cogobierno para la mejor formación académica con los nuevos avances de la ciencia y la innovación tecnológica, así como la responsabilidad social de la universidad para con la sociedad, la región y el país. Nada de esto se discute lamentablemente entre los grupos de interés que compiten por el rectorado, simplemente el toma y daca de la política tradicional y anacrónica, los llamados “independientes” sin compromiso son los más primitivos, porque buscan el poder para sus fines personales y privados. Cuán lejos están aquellos años en que los colectivos de docentes y estudiantes, tenían ideales, programas y organización, diferentes pero de respetables colores y banderas.

En el debate universitario internacional los conceptos y criterios son transversales, buscaremos una aproximación reflexiva a los principales problemas que requieren una discusión transparente y objetiva, no son los únicos pero son los más importantes, cuyo debate entre los docentes, estudiantes, egresados, administrativos y la propia sociedad son necesarias:

Cogobieno, gobernabilidad y universalidad de la democracia.
El cogobierno ahora es entendido como la dictadura de las autoridades y el servilismo de las diversas instancias como la Asamblea Universitaria, Consejo Universitario, Consejos de Facultad, etc. Los asambleístas y consejeros son los “nuevos otorongos” de la universidad, no consultan con sus electores y tampoco cumplen los acuerdos de su claustro pleno como instrumentos de gestión, simplemente votan de acuerdo a los intereses de las autoridades. Esta “democracia delegada o representativa” es insuficiente por cuya razón en otras experiencias universitarias, para garantizar un buen gobierno, se armoniza la gobernabilidad y el cogobierno institucional, refrendado a través de la universalidad del voto, a fin que la voluntad soberana de los estamentos sea respetado, por cuya razón existe el voto universal y secreto para elegir al rector, decanos, representantes, proceso acompañados por la alternancia y revocabilidad. La democracia universal es un patrimonio de los ciudadanos, porqué la universidad so pretexto de una falsa autonomía debe evitar este mecanismo; no es casual que la élite de la Asamblea Nacional de Rectores se oponga a esta propuesta legal y se haya prestado para todo tipo de intervencionismos en diversas universidades del país.

Autonomía y responsabilidad social.
En las autoridades universitarias del país, existe la perversa idea de que la autonomía es la licencia para la evasión de sus responsabilidades frente a los procesos políticos, económicos y sociales del país, la región y la ciudad. Confunden la autonomía con el uso y manejo privado o grupal de las universidades, festinando y evadiendo las leyes. La universidad como cualquier institución dentro del marco de las leyes que le garantizan su existencia, tiene una responsabilidad frente a la sociedad en el ámbito del conocimiento, del desarrollo económico y de su propio comportamiento económico. Ciudadanía son deberes y derechos y la universidad está obligada a cumplir ambos mandatos, si la universidad recibe de parte de todos los peruanos una contribución económica, tiene la obligación como cualquier institución pública de rendir cuentas de los objetivos alcanzados con dicha inversión y gasto en los terrenos académicos, profesionales, económicos y administrativos. El concepto de “proyección social” hace décadas ya fue superado, dicho criterio correspondía a visiones elitistas, ahora la universidad tiene responsabilidad social frente al país.

Canon y Presupuesto Participativo
Una queja secular de la universidad cusqueña era su falta de recursos, ahora como nunca en toda su existencia, por lo menos para el caso de investigación existen los recursos provenientes del canon gasífero, sin embargo no se invierte el dinero por la falta de una Plan Estratégico de Investigación Científica e Innovación Tecnológica, real y prospectivo. Pero lejos de resolver con audacia y conocimiento el problema, se retuerce el presupuesto y empieza a destinarse con normas tramposas a gastos corrientes o de otro orden. Desde el gobierno regional, provincial y local, la sociedad y sus autoridades proponen, debaten y aprueban sus gastos e inversiones en el Presupuesto Participativo, menos la universidad que debiera ser el centro piloto y el ejemplo de este mecanismo a fin de evitar el manejo centralizado, grupal y burocratizado que hace un reducido grupo de “planificadores” que no conocen la universidad y sus retos, acostumbrados a la coyuntura no manejan el pensamiento estratégico y la voluntad democrática. El otro componente del presupuesto participativo es el Control y la Vigilancia como un instrumento de validación y de efectivo cumplimiento de los acuerdos y resoluciones a fin de evitar el surgimiento de la corrupción o el cambio de los planes por capricho de autoridades interesadas. La UNSAAC tiene que rendir los gastos del canon gasífero que corresponde a todos los peruanos y en particular a los cusqueños

Internacionalización desde una descentralización regional de la universidad.
El proceso descentralista que viene atravesando el país, con la creciente transferencia de funciones y competencias del gobierno central a las regiones y gobiernos locales, que debiera tener en la universidad una de sus plataformas programáticas y uno de sus aliados sustanciales, poco o nada le interesa a las autoridades y comunidad universitaria, primero porque la UNSAAC es incapaz de proponer, fortalecer, encabezar o lanzar la iniciativa de los proyectos regionales y macroregionales que requiere un proceso de esta naturaleza en la dimensión económica, tecnológica, profesional y social. Así por el ejemplo la dinámica de los procesos económicos y reordenamiento territorial, que significan el gasoducto sur andino, el aeropuerto internacional, los nuevos corredores económicos productivos, mineros, energéticos, eléctricos y la incidencia en los problemas ambientales; las vías de integración local, regional y nacional, etc. no están en la agenda universitaria; por cuya razón sus proyecciones académicas son críticas y desfasadas, centralistas y burocráticas. Si por un solo momento se discutiera este tema con seriedad, por ejemplo las facultades de minas, geología, metalurgia, eléctrica, petroquímica debieran funcionar o estar creados en los territorios donde se genera dicha riqueza y servicio como son las Provincias Altas, las Bambas, Camisea, etc. Del mismo modo las facultades alimentarias, biogenéticas, agrícolas, ambientales, en las provincias donde las ventajas comparativas y competitivas son las mejores para una especialización territorial y profesional. Pero todos quieren vivir en la ciudad y en la ciudad universitaria para el colmo de los males. Las mismas facultades sociales, médicas, económicas, etc. deben empezar a ubicarse en el mejor contexto de su desarrollo. Sólo conociendo y actuando en nuestra realidad podemos alcanzar un espacio en el mundo académico internacional, lo otro es la formalidad de suscribir convenios que favoreciendo a los estudiantes, quedan ahí porque no están inscritos en proceso mayores que repercutan en nuestra región y país.


La acreditación, calidad académica en el siglo del conocimiento
La proliferación y avance de las universidades privadas en detrimento de las universidades públicas es que en estas últimas la calidad académica y la formación profesional han decaído considerablemente. A los grupos de poder no les interesa la universidad pública, tiene sus propias universidades para reproducir sus conocimientos y el mercado profesional que requieren. La calidad académica no es un asunto de coyuntura es de una mirada y proyección de largo plazo, en este terreno se trata de ubicar a la universidad en los retos económicos, sociales y políticos que tiene el país y la región. Para citar un caso, según el mundo académico el Siglo XX fue el tiempo del átomo, la ciencia y la tecnología permitieron a la humanidad dominar y poner a su servicio la energía atómica para electrificar naciones, procesos de investigación, salud, etc. El Siglo XXI será el tiempo del ADN es decir se conocerá el mundo vital de la naturaleza y del hombre como tal, las universidades modernas se viene preparando hace tiempo para ello y existen avances en la biogenética para alimentos, animales, plantas etc. se viene incursionando en los propios seres humanos a fin de prevenir los males llamados “incurables” o evitar las distorsiones genéticas.
Si la universidad cusqueña apenas se encuentra en el siglo de la física mecánica, que no conoce el átomo es decir perdió un siglo, cómo se podrá integrar al Siglo del ADN. A pesar de la inmensa sabiduría que heredamos de nuestra cultura andina y amazónica, en el manejo biogenético con el que contribuyeron domesticando productos, plantas y animales que salvaron del hambre y la enfermedad en el mundo y que tiene reconocimiento universal en los especialistas.


miércoles, julio 27, 2011

domingo, mayo 08, 2011

LOS SECRETOS DEL PUMA: ES COJA LA VIDA, MADRE

Los Secretos del Puma:

Es coja la vida, Madre

Jesús Manya Salas

Subió al Cristo Blanco de Puka Moqo, imagen que domina visualmente desde la altura a la ciudad del Cusco, para despedirse del terruño como lo hacían los viajeros antes de emprender un largo periplo. Así había despachado, entre lágrimas, a sus hijos mayores becados al extranjero. Era una noche fresca del veranillo serrano que la obligó a destapar su botella de refresco y mojar sus labios aplacando la sed. Se acomodó para descansar extendiendo la manta de flores que heredó de su madre. Pensó fugazmente en ella; recordó las últimas recomendaciones antes de consumar su prematuro y joven matrimonio. La familia y sus amigas del colegio se opusieron a la relación y ella se salió con el gusto; estaba enamorada de un presumido universitario que vestía con trajes de paño y casimir, a pesar de su edad, ternos que disfrazaban una pierna renga que arrastraba con disimulada vergüenza.

Para ayudar con los recursos que requería el mantenimiento del nuevo hogar, dejó la universidad y muy joven ingresó a trabajar en el Gobierno Regional. En los once años que el marido tardó en estudiar abogacía, procreó siete hijos e hijas; uno cada año para evitar los celos del consorte que prefería tener a la bella mujer embarazada y ocupada con los hijos y quehaceres de la casa. Durante esos años él nunca compró un pañal, un ajuar, una cuna, un cochecito o un triciclo; todos los gastos salían de la esposa e incluso alcanzaba para los ternos y códigos que ostentaba el sujeto.

Los festejos de la juramentación profesional y su incorporación al Ilustre Colegio de Abogados fueron abruptamente cortados por un arranque de sinceridad que las borracheras producen; gritó que era suficiente el tiempo sacrificado viviendo con ella y que deseaba el divorcio inmediato. Inicialmente creyó que era una amenaza propia de los tragos; a la mañana siguiente despertó y guardó sus ropas en dos maletas y salió de la casa sin hablar ni inmutarse ante las preguntas de su mujer e hijos. De lejos parecía un plan premeditado y calculado de un típico vividor.

La depresión sumergió a esta madre un largo tiempo, superando esa enfermedad llamada soledad con la ayuda terapéutica de una psicóloga y, obvio, con las obligaciones cotidianas para con sus hijas e hijos, a quienes educó y alimentó sola, mientras el marido dedicó sus energías a gozar de las bondades de su nuevo status profesional y la compañía de una joven estudiante a quien ilusionó para nutrirse de su fuerza y recuperar su tiempo perdido.

Las hijas estudiaron en colegio particular y los varones en uno nacional porque el dinero no alcanzaba para todos. No obstante las limitaciones económicas de la familia, festejaron los quince años de su hija menor a todo dar. Esa noche especial conoció a un profesor jubilado, padre de la mejor amiga de su hija.

El profesor era un viudo con mucha energía para el trabajo y los negocios, así como refinado y delicado en sus gustos. Con el tiempo y nuevos encuentros el profesor solicitó en reiteradas oportunidades en matrimonio a la señora, boda que fue postergándose por las ocupaciones de la pareja en inversiones y negocios, los cuales planearon y trabajaron juntos para construir su porvenir.

Los hijos de ambos habían aceptado la relación y participaban de los paseos dominicales y las fiestas recíprocas. Sólo un fin de semana mientras caminaban por la Alameda Pachakuteq, se encontró con la mirada hostil y amarga del ex marido. Recuperada de la sorpresa tomó de los brazos a su compañero y cruzaron a la vereda del frente para evitar el desencuentro, en tanto el otro arrastraba una mayor cojera con tremenda molestia.

La postergación recurrente de la boda germinó en el corazón del profesor la duda, llevándolo a pensar que no había suficiente amor para formalizar el nuevo hogar. El frío que es tan certero en ahogar las mejores pasiones terminó por enfriar la relación que concluyó con la separación y cada quien marchó por su camino, respetuosa y decentemente a diferencia de la experiencia brutal y traidora de su primera pareja. El asunto que desbordó la paciencia del profesor jubilado fue posponer una vez más la fecha del matrimonio, bajo el argumento de acompañar a su hija menor a preparar y bendecir sus amores en la iglesia. Con tantos años de espera resultaba un plazo muy prolongado para su edad. Tendría que esperar en la tumba, le dijo al despedirse entre broma e ironía.

La vida cerraba el paso a su corazón enamorado, no supo distinguir entre su derecho y el de su hija. Se sacrificó. Y con esa idea del sacrificio superó nuevamente la depresión que pasó volando por su entrega a profesionalizar a sus hijos. Preparó con dedicación el ansiado matrimonio de la hija mimada, durante meses trabajó todos los detalles de la iglesia y la ceremonia civil en el municipio. Los gastos los pagó con un préstamo bancario, garantizado con su sueldo, porque del padre no existían rastros. Mejor para todos, se dijo para su tranquilidad. Faltando unos días llegó perturbada la hija con el novio y exigió hablar los últimos retoques de la boda. Lo que escuchó en pocos minutos esa fatídica noche no tenía nombre ni explicación. Le impusieron una felonía a cambio de nada; la pareja sin explicación alguna cambió a los padrinos y testigos matrimoniales, reemplazándolos por otros inaceptables que le rompieron de punta a punta el alma y la vida. Era una venganza orquestada, no había ninguna duda; la conminaron y prohibieron asistir a la ceremonia, a fin de evitar algún escándalo y vergüenza a la mirada perversa de los invitados a la boda.

Tanto sacrificio para nada, se dijo, y calló para siempre. Encerró su dolor en un mutis triste y desolado; en unas semanas empezó a desvariar y a los meses a perder la memoria, abandonando el trabajo para siempre. Pese a los tratamientos que le prodigaron los médicos, la flor empezó a marchitarse poco a poco. Instalado el vacío en su conciencia, no pudo reconocer nunca más al viejo profesor que la visitaba a diario para cuidarla. El pobre salía bañado en lágrimas y desesperado al no revertir las cosas que empeoraban. Un domingo recobró sus bríos y energías; vestida con la mejor de sus prendas asistió a misa del medio día en la Compañía de Jesús y en la iglesia encontró a varios de sus compañeros, que la prodigaron de cariño y recuerdos, para invitarla a una quinta para un almuerzo muy especial por la alegría de tenerla con ellos. Fue la última de las reuniones en que recontaron sus años, anécdotas y ocurrencias de una amistad cimentada en la solidaridad del trabajo. Al culminar la tarde se despidieron y ella tomó un taxi, pidió al chofer que la llevara cerca a Saqsaywamán. El carro inició la ruta por la circunvalación cuando empezaba el anochecer y encendían las primeras luces de la ciudad. Desde la autopista observó unos barrios nuevos caóticos y sin iluminación, otros restaurantes turísticos de wachafas imitaciones incas que abundaban en la carretera; percibió la destrucción paulatina de la ciudad histórica, con hongos de cemento y calamina que desbordaban las viejas casonas de piedra, adobe y tejas.

Al llegar a la plataforma del cerro, donde se alza la figura del palestino hijo de dios, bajó y canceló la cuenta del taxi; le pidió al chofer quedarse con el vuelto, ella ya no necesitaba el dinero, murmuró. Entre agradecido y sorprendido, el taxista giró el carro y le dijo que si gustaba podía esperar el tiempo necesario para el retorno, considerando la oscuridad en ciernes y los peligros que podía correr solitaria. Con amabilidad le dijo que regresara a la ciudad a seguir laborando, que ella acompañaría al Cristo Blanco.

Las horas transcurrieron rápida y silenciosamente, calmada con sus recuerdos, destapó nuevamente la botella de gaseosa y mezcló su contenido con un polvillo blanco que sacó de un sobre. Suspiró y bebió con valor unos tragos del líquido; soportando el dolor en sus entrañas con fortaleza y dignidad, peores eran los golpes de la vida. Recordó con la última lágrima a su hija, para perdonarla por sucumbir con ingenuidad a la perversa apuesta de su padre, que sobornó con dinero el matrimonio, para herirla por siempre.

Con un esfuerzo final esta mujer ejemplar se aferró a las rejas del Cristo Blanco y suspiró por los que amó hasta el final de su atribulada existencia.


viernes, abril 22, 2011

RELATOS EN MICRO O MICRO RELATOS

Micro relatos del Viejo Puma
Relatos en Micro Bus

Volando por la “Parada”
Sólo faltaba el boletero ignorante, gritando muy seguro: avancen para atrás... en el bimotor doméstico que volaba en la India. Las gallinas y verduras, con pasajeros sentados en el piso y parados en el pasillo, le recordaron al destartalado autobús del mercado limeño.

Medio pasaje
Señores y señoras, soy un niño abandonado por mis padres; vengo a molestar un poco de su valioso tiempo, cantando unas lindas melodías ... por favor ponga una mano al pecho y la otra al bolsillo, para ayudarme con una moneda, que a usted no lo hace pobre y tampoco rico a mí.

Atraco
Hoy salí de la cárcel pe, que es la casa del jabonero a donde todos resbalamos pe, nadie me da trabajo porque no tengo certificado de buena conducta pe y no quiero seguir cuadrando pe, así que cáiganse con unas lucas pe, antes que arranche sus relojes o aretes pe... colabora pe ... causa.

Sanación
Señitos: soy una mujer desgraciada, el niño que cargo en mis espaldas, padece de una enfermedad terrible y la curación cuesta miles de soles, si no lo intervienen en el hospital se muere en unos días, con lágrimas de madre, les pido un óvolo para comprar sus medicinas, Dios y la Virgen les pagará con el cielo por vuestra caridad… bajaron del bus y cansada gritó, baja mierda que pesas mucho y se fueron a comer unos helados.

Cinco Esquinas
Damas y caballeros, quien les habla es un viejo jubilado, que trabajó más de cincuenta años para sacar profesionales a sus hijos. Ahora que llegue a visitarlos ilusionado desde mi Chiclayo querido, encuentro cerrada las puertas de sus casas, se niegan a recibirme y no tengo dinero para retornar a mi hogar. Nunca agache la cabeza en la vida, pero por este golpe recurro a su comprensión y les pido unos centavos para volver a mi tierra. Muchas gracias.

Predicando
Con el perdón de Dios, subo a este micro trayendo el verbo y no tengo vergüenza de predicar a caballeros, damas, prostitutas y homosexuales. Porqué tendría miedo de hablar del creador, si otros hablan porquerías del pecado y la mentira en sus asientos. A mí el señor me ha rescatado del hospital para hablar su verdad... de estos dulces que ustedes compran, entregaré una parte a la iglesia y con la otra seguiré con la obra... gracias, vayan en oración o subirá otro vendedor a cobrar por vuestros pecados.

Santa curación
Acá traigo las plantas medicinales, que desaparecen: las manchas de la cara originado por el hígado enfermo; limpian los ojos amarillos de la hepatitis; amiga y amigo nada de pastillas, sólo infusiones y mates de la hierba natural. Para bajar del bus secó el sudor, con sus manos temblorosas y dedos arqueados por la artritis, una frente llena de manchas y su tez verdosa. Era verdad su mate curaba a todos y todo mal, menos a él.

Paradero final
Con el respeto que se merecen, soy de la hermandad para la recuperación del drogadicto. Unos meses atrás, vendía las cosas de mis padres para comprar la maldita cocaína. Pero gracias a unos hermanos llegué a este hogar y hoy estoy en recuperación... por eso dame fuerza hermano, no mires a otro lado o te hagas el dormido, compra esta rica golosina... nadie está libre del vicio, mañana puede ser su hijo o hermana... chofer, última paradita... bajo volando.

Mala pata
Amigos subo al carro, a pedir limosna cojeando como ven, es cojera de una gangrena contra el que lucho; si ahora no trabajo teniendo los dos pies, será imposible conseguir chamba con una sola pierna, para mantener a la familia.

Los achorados
Al sentarse en los asientos sucios, pequeños y destartalados del micro, la madre recordó a su hija, que era el primer viernes del mes, el tiempo de los rateritos de la virgen; aprovechando la apretadera de los pasajeros, hurtarían carteras y billeteras, relojes y pulseras, celulares, en fin cualquier objeto para los fondos de los festejos patronales de la virgen.

Políglotas
Subieron al microbús en la Avenida de la Cultura, unos expertos en lenguas, aconsejando comprar unos libros, para aprender un idioma en siete días. En un mes puedo hablar el inglés, francés y alemán, se dijo más de uno.

Los fierros
Todos los días veo subir personas tristes, decepcionadas, necesitadas, alegres o emotivas, que hablan o murmuran de sus problemas, se quejan de la vida al igual que nosotras las tuercas. También nuestros dueños, nos explotan hasta reventarnos, sin limpieza y aceite, piensan que somos máquinas sin alma y sentimiento, cuanto de equivocados están, porque por muy de acero que somos tenemos corazón.

martes, marzo 29, 2011

Los Secretos del Puma: "El honor es su divisa"

LOS SECRETOS DEL PUMA:

El honor es su divisa”

Por: Jesús Manya Salas

El Benemérito Guardia Civil del Perú, don Juan José el “Chino” Saravia, fugó del puesto policial de Checa con la ayuda de su promoción, el cabo Peña, que a diferencia del prófugo era muy apreciado en el pueblo por su honradez y dedicación a su labor policial. La paciencia de los comuneros llegó al límite con el nacimiento del noveno niño de apellido “Chino”. Muchas solteras y casadas del pueblo habían desfilado por los dormitorios de la Comisaría, gestando a la nueva generación. Aunque nunca se supo a ciencia cierta si todos eran hijos del policía, lo real es que casi todos confundieron el apelativo del guardia y el apellido “Chino” muy común en el lugar. De tanto retorcer el rumbo de su vida, originó la más estúpida de las confusiones. El “Chino” Saravia en su estadía de tres años desordenó y trastocó las buenas costumbres y el respeto en el pueblo; había hecho todo para contrariar el lema “El honor es su divisa” que encabezaba el frontis del local del puesto policial.

Las reces robadas que recuperaban las patrullas que él dirigía, nunca regresaban a sus dueños; terminaban en los camales y mercados de los pueblos cercanos. Ingresaba con cualquier pretexto a las casas de los pobladores y saqueaba sus pobres pertenencias; cargaba las gallinas y ovejas para servirlas en sus parrandas con sus amigos profesores y autoridades del distrito. Sus frecuentes borracheras terminaban a punta de pistola en las chozas de las jóvenes a quienes acosaba durante la semana; metía en el calabozo a los padres y abusaba de ellas.

Escapando llegó al puesto policial de Izcuchaca, nuevo centro de trabajo, parecido más a un premio que a un castigo; sus tíos, un suboficial y el otro un sargento, habían movido sus fichas para evitar una sanción al sobrino. Los Saravia eran una ejemplar familia policial que no podía terminar deshonrada por el comportamiento irresponsable de un jovenzuelo. La tradición del apellido en la Guardia Civil fue iniciada por su tatarabuelo desde su creación institucional, vistiendo el uniforme rojo y negro de los primeros “wayruros” de los civiles de la república, como así los llamaban por entonces. La fama del “Chino” menor pronto trascendió la provincia por su disipada y dispendiosa vida; para cubrir sus gastos cobraba cupos a todos los camiones que transitaban por Izcuchaca, un puerto ideal y estratégico por la ramificación de vías. Por sus calles circulaban carros a Lima, Urubamba, La Convención y Abancay entre otros lugares. Por tanto, la billetera del boletero alcanzaba para sobornar a sus propios jefes y oficiales que comandaban y permitían las fechorías.

De nuevo la vida rondaba fácil como en Checa. En un primer momento arrastró a su cama con algo de billete a todas las fruteras, carniceras y verduleras del mercado. Sin embargo había una piedra que mortificaba sus botines. Se trataba de una estudiante universitaria que lo tenía en pindinga, fatal, enchuchado, camote, templado, tal como festejaban burlonamente sus compañeros. De a pocos fue perdiendo la cabeza; Marisol lo plantó en varias oportunidades, rechazando tajante y frontal las pretensiones del uniformado; hiriendo su orgullo de macho policía al señalar que una señorita universitaria y estudiante de ingeniería no estaba a la altura de un guardia ignorante de cinco por medio. Por algo apellidaba Luna; con abuelos hacendados y dueños de todas las tierras y cerros de la Provincia de Anta, que por ahora las disfrutaban los indios beneficiarios de la reforma agraria. Del prepotente, matón y grosero que acosaba a las mujeres del campo no quedó nada. Arrugó a un desconsolado, acomplejado e indefenso enamorado. Bebía descomunalmente en sus horas y días de franco; luego empezó a pedir permiso y finalmente a abandonar su trabajo en pleno servicio de inamovilidad que dictaban sus jefes. Ni siquiera los castigos, incomunicado en un calabozo, lograron cambiar su determinación de morir por amor.

En su bar favorito hacía retumbar boleros cantineros, repasando hasta la neurosis las canciones de Iván Cruz y Anamelba. Unos choferes que ingresaron a beber cervezas pronto se cansaron y aburrieron con la letanía suicida de las letras. Uno de ellos salió del Bar Restaurant La Anteñita y buscó en la gaveta de su camión nuevas cintas de música para reemplazar al bolerista lacrimógeno, aunque ausente y sin querer, empezaba a ser odiado por todos los borrachines que disfrutaban sus tragos en una de esas medias mañanas comunes y aburridas. El camionero fingiendo una de las mayores ingenuidades y tranquilidades se acercó a la dueña de la cantina y puso en la mesa varios cassettes para reemplazar el que reiteradamente sonaba. La señora se puso nerviosa y señaló con la mirada a uno de los rincones en cuya mesa había un joven policía que bebía descontrolado y fumaba como una chimenea. Cada cierto tiempo acompañaba cantando los boleros y se agarraba la cabeza con crispación neurótica y los ojos llenos de lágrimas; era una piltrafa humana que generaba conmiseración en cualquier observador. La cantinera se negó rotundamente a cambiar la música. Dijo en voz baja que no estaba dispuesta a cargar con la muerte del guardia. En las primeras horas de la mañana, al ingresar a beber había amenazado con quitarse la vida sino lo atendían con la cervezas que solicitaba y respetaban su decisión de disipar su mal de amores con las canciones de Iván Cruz. Todos en el pueblo conocían lo bravucón y arrebatado que era el hombre y consideraban que sus amenazas no eran palabras como las de otros fanfarrones borrachos. A pesar de todo era un hombre de palabra, aunque sea para la maldad. La dueña, para hacer más verosímil su argumento, señaló que el comportamiento suicida y extraño del muchacho era por culpa de una cachimba universitaria que andaba choteando los requerimientos amorosos del joven por su condición policial, un casi nada para las pretensiones de ella y su familia.

La mesa de los amigos comentó que la pretendida debía ser una mamacita, una modelo de película o un monumento, para que chiflara de amor a un suicida. Llamaron a la dueña y preguntaron por la afortunada. La respuesta los dejó perplejos y mudos; con un aire preocupado señaló que se trataba de su hija menor, con un carácter fuerte heredado de su padre y que no le gustaban los uniformados y menos los guardias.

Aprovechando la sorpresa, uno de los borrachines ante la ausencia de la dueña que entró a lavar vasos a la trastienda, cambió el cassett de Iván Cruz por unos waynos; al minuto sonó un disparo y el policía cayó fulminado. Murió uniformado cumpliendo su palabra, honrando a su benemérita institución. Con el grito de la madre y los bohemios que volvieron en sí por el susto, apareció una mujer de regular estatura, bonita e informal en su vestir pero bien plantada, con aire despreocupado miró de lejos y murmuró, guardia cojudo, total, para lo que servía.

Los camioneros tan acostumbrados a los vaivenes con las mujeres en cada pueblo, salieron
comentando que efectivamente era demasiada mujer para el pobre tombito.

sábado, febrero 26, 2011

EL SECRETO DE LA POLILLA

El secreto de la polilla

Jesús Manya Salas

El arquitecto salió del Emmanuel acompañado por una de las cabareteras más codiciadas y valoradas en proporción a la veleidad de su cuerpo y gracia. Era como tantas de ellas una madre soltera y abandonada con dos hijos a los veintitrés años; estudiante de arquitectura en la Ricardo Palma de Lima, llegó al Cusco escapando del patán de su marido, director de un diario nacional, que la dejó en la miseria por una de sus periodistas. Derrochar unos dólares más, luego de haber invertido en tragos durante toda la noche, no importaba para completar la faena semanal; por lo menos sus cachuelos en la Organización No Gubernamental, más altos que el sueldo en la municipalidad, servían para sus pequeños vicios y grandes deseos. Por otro lado, con Wendy tenía empatía profesional, en las conversaciones de urbanismo y diseño en la intimidad de turno.

Al llegar al hostal el nochero preguntó con cachita si el señor utilizaría el cuarto de costumbre, una impertinencia consciente y premeditada que originó la sonrisa de la dama, una señorita puta con estudios superiores, que comprendió la ironía y aconsejó a su acompañante nunca olvides la propina para evitar estos comentarios y mantener la distancia con los desconocidos. Nublado por el alcohol asintió con su cabeza la recomendación y subieron por las escalinatas al segundo piso, a los fugaces nidos de amor.

A los minutos la habitación de siempre se transformó en el centro de una orgía de agitados jadeos y gemidos que desplegó a todo pulmón la dama de compañía, convirtiendo el pequeño hostal en una locura de protestas de los que tenían sueño y en el caso de otras parejas que empezaron a exigirse el mismo ritmo. Durante los cinco años de concurrente hostalero con diversas amiguitas, jamás había llegado a semejante capacidad y talento para los trotes del amor.

Considerando que los gritos prolongados y exigentes ya pasaban el límite y que la faena aún tenía proyección, el cuartelero tuvo que actuar amenazado por algunos pasajeros que reclamaban parar o silenciar el disfrute y el coro mimoso a viva voz. Obligado a intervenir para acabar con el concierto, el empleado utilizó la llave de repuesto que existe en todos los hoteles para abrir silenciosamente la puerta. Superando sus falsos pudores ingresó a la habitación y lo que encontró fue una historia muy distinta al campo de batalla que todos imaginaban; el arquitecto roncaba a todo pulmón tirado en la cama y boca abajo, expiando su tremenda borrachera. En cambio, la damisela en la ducha actuaba al compás del agua caliente, jadeando, gritando, pidiendo más y más, reclamando mayor virilidad en actuación de película.

Indignado, aunque cagándose de risa en su interior, el cuartelero la mandó callar con el silencio del dedo en la boca y le preguntó en voz baja por qué hacía tanto escándalo con un borracho y roncando; ella contestó con naturalidad cínica, que su profesionalismo nocturno no le permitía ganarse los billetes sin cumplir con los placeres del contrato; por los menos los cien dólares que había pactado por su servicio debían ser cumplidos limpiamente, para que cuando despertara existiera en el subconsciente del cliente una noche placentera de amor intenso. Luego procedió a vestirse y limpiar la billetera del arquitecto por sus honorarios y el crédito que le debía de otras noches apasionadas, entregando una propina al cuartelero, para que sirviera de testigo por si preguntaba algo a su salida el colega cliente.

La historia quedó sellada y guardada en secreto bajo cuatro paredes, entre la arquitecta del amor y el nochero; el histórico dormilón volvió muchas veces más con otras ninfas discotequeras, saliendo descargado de sus tensiones y abrazado a sus compañeras de noche para beber en otros bares y retornar a su nido si había recarga. Normalmente el domingo regresaba a su casa, al tradicional almuerzo familiar que disfrutaba en compañía de la música criolla para la degustación; una tarde al escuchar "este secreto que tienes conmigo nadie lo sabrá, este secreto seguirá escondido una eternidad; yo te aseguro nunca diré nada de lo que pasó, y no te preocupes que todo lo nuestro queda entre tú y yo... Nadie sabrá que en tus brazos, borracho de amor, me quedé dormido"; quedó petrificado y con disimulado esfuerzo trató de recordar algo, pero sus pensamientos no respondían a nada sobre aquella noche.

Sentado en las graderías del Estadio Garcilaso, mientras esperaba con impaciencia el partido de fútbol entre el Cienciano del Cusco y el Universitario de Lima, un rumor de piropos y silbidos atronadores de admiración lo despertaron y llegaron junto a una caricia y beso que le estampó la dama del Emmanuel; ruborizado por descubrirse ante el mundo como un concurrente de los puti club y orgulloso por otro al tener a semejante belleza y monumento de mujer a su lado, para envidia de los miles de hinchas del estadio, asumió su papel y atendió a la amiga con todos los requerimientos de un corazón enamorado.

Concentrado no reparó que repetían la canción y las letras que le impactaban, mortificaban y avergonzaban el subconsciente, ella sonrió con picardía y le cantó al oído toda la canción, con los énfasis correspondientes del caso. Al despedirse quedaron citados en el Emmanuel para reconstruir los hechos y saldar cuentas, la buscó por la noche pero ella había partido a Juliaca a sustentar el examen de grado en la Facultad de Arquitectura, estudios que cursó en un programa especial a distancia en una de las tantas universidades informales que existen. La próxima cita será entre colegas y en mi cubículo de trabajo y se fue a buscar otras polillas para variar su menú varonil.

sábado, enero 15, 2011

miércoles, enero 05, 2011

EL LLANTO DE AYAR KACHI - LIBRO AMARU SALVADOR



Las salineras de Maras:

EL LLANTO DE AYAR KACHI

Jesús Manya Salas

Ayar Kachi, era el más travieso de todos los hermanos en el trabajo; torpe con su incomparable fuerza, sólo competía en talento y valor con su esposa Mama Waku, una extraordinaria mujer con mucha energía y personalidad, muy temida y respetada por todos. A la pareja le correspondía la misión de recrear y moldear la geografía y los territorios a donde conducir a las personas, animales y árboles. Armados con sus boleadoras o liwis y disparando piedras con sus warak´as, emprendieron la difícil tarea de modelar la tierra y abrir brechas para conformar los primeros valles y cerros. Como siempre, no todas las criaturas estaban contentas y felices con su existencia, sus bondades y defectos asignados por los creadores del universo. Era cierto que en varias ocasiones se les pasó la mano, originando un descontento que maduró silenciosamente en muchos.

Para disipar dudas los hermanos encargaron a Ayar Uchu a volar y vigilar la creación de los cerros en todo el Valle del Willcamayu; Ayar Kachi y su esposa los tenían separados en tres grandes filas y cada una con diversas características. Unos eran grandes roquedales, otros con tonos rojizos y arcillosos; los que tenían las más altas cumbres estaban adornadas con gránulos de nieve para hacerlas placenteras a la vista y como fuente de riachuelos de agua. Existían también montes bajos y regulares, poblados de espinas y arbustos en medio de tierras y piedras, en ellos habitaban las tarukas y vizcachas, zorros y pumas, halcones y cóndores. Lo mejor eran sus campos fértiles y amplios con diversos pisos ecológicos; por algo estaban formando el Valle Sagrado para sus herederos los Inkas, y sembrar en ella maíz, frutilla, calabazas, duraznos, capulí, en fin las frutas que engreían a los niños y productos para sostener a la humanidad.

De todos ellos hubo cerros que ocultaron su malestar durante un tiempo y murmuraban el supuesto desdén de parte de los dioses tutelares para con ellos. Ganado por la impaciencia y la vanidad, el Wañuy Marka endiablado como su destino, envidioso con sus vecinos vistosos y adornados por la nevasca perpetua que tenían en sus cumbres, atravesó el río y hurtó unos perdigones de nieve para ponérsela de collar. Al regresar fue descubierto por los chillidos protestantes del Saqro, que despertó a los cristales de hielo, guardianes que apresaron y condujeron a su juzgamiento al ladrón. En cambio el Yawar Maki, al igual que muchos adolescentes, soberbio y pretencioso con sus multicolores adornos, burlándose de sus parientes comunes, levantó polvareda una noche con la peregrina idea de cerrar el paso al discurrir de las aguas del Willkamayu, originando en el río sagrado una violenta reacción con grandes olas que socavó sus bases y lo desestabilizó para siempre.

La noticia llegó muy rápidamente a los oídos de los Ayar y procedieron a debatir y discutir un castigo a los cerros rebeldes. El Wañuy Marka fue condenado a la decapitación por hurto y desobediencia, desde entonces, hasta nuestros días es un cerro sin cabeza, su testa se encuentra retenida en la cadena del frente y como su nombre es un cerro moribundo. El Saqro fue congelado por quejón y quedó inmaduro para siempre. El Yawar Maki fue sentenciado al temblor y el derrumbe perpetuo. Los juzgados nunca estuvieron de acuerdo con la sentencia y corroyeron poco a poco el alma de otros descontentos; intrigando contra Ayar Kachi y Mama Waku para difamarlos ante sus hermanos y hermanas. Así inventaron quejas imputadas al mal genio del menor de los Ayar, inoculando duda y temor en sus tres hermanos; miedo a su fuerza y valor.

Bajo el pretexto de cuidarlo de otras provocaciones y darse un tiempo para visitar a su padre Apu Qon Tiqsi Illa Wiraqocha, y recibir consejos para las nuevas tareas de ordenamiento al caos que sumergía a los habitantes de otros lares; obligaron a Ayar Kachi a regresar por la Paqarina del Apu Ch´eqoq. Inocente el jovenzuelo no logró reparar la treta de sus hermanos y regresó feliz a la cuna de su origen, con la alegría de saludar al padre e informar de sus acciones en el mundo de los humanos sus criaturas. Apenas reingresó por la paqarina, los tres hermanos y sus esposas cerraron con grandes rocas de piedra la salida y aguardaron su reacción. Al poco tiempo percibieron los vanos intentos de abrir el socavón y escucharon los gritos y el llanto desesperado del hermano. Asustados y arrepentidos abandonaron el lugar para evitar la tentación de abrir el peñón a causa de la pena producida por el dolor del pariente.

Primero los niños y luego los pueblos extrañaron la desaparición de Ayar Kachi, era un buen maestro y trabajador, decían todos, salvo los cerros envidiosos que aprobaron el encierro. Cuando la memoria frágil de las personas estaba por olvidar a este dios y hombre, llegaron noticias muy gratificantes desde los valles. En varias colinas de la región había empezado a brotar agua cristalina y bendita, cuya transparencia y sabor era inconfundible con las lágrimas humanas.

Todos reconocieron el mensaje divino de Ayar Kachi a través de sus lágrimas; desde la profundidad del Ukhu Pacha, entregaba con grandeza de hermano y dios un cristal líquido que se transformaría en la rica y dulce sal, condimento inseparable de todas las comidas y alimentos del universo. Así brotaron y surgieron las salineras en la colina del Qaqawiñay al frente del Weqey Willca o Cerro de Lágrimas Celestiales en Maras; nació el río Kachimayu en San Sebastián y otro por las pampas de Anta; el T´oqo Kachi Paqarina sagrada en San Blas; así como en diversos parajes del mundo donde cosechan el producto indispensable para la civilización.

Así nacieron y fueron bautizadas las rosetas de sal como Kachi, en homenaje al sacrificio de Ayar Kachi, expresando su transparencia, vitalidad, sensibilidad, belleza como su creador.

lunes, diciembre 27, 2010

LAS AMANTES DE MARIO GUEVARA

LAS AMANTES DE SIETE CULEBRAS

Jesús Manya Salas

Mario Guevara Paredes destapó su corazón oculto y herido por las mujeres que: amo ocultamente, detestó con desgarro, ignoró con rabieta; las describió en el tiempo y sus tiempos con la diversidad de colores, alientos, tamaños y humanidad que tienen la antítesis de los varones. Una de las editoriales más jóvenes y prestigiosas del país, estruendo mudo que dirige Álvaro Lasso, acaba de publicar: usted, nuestra amante italiana.

Con la precisión de un policía se ubica en la recurrente posición de víctima, en La vida no vale nada, confirmando que el vigilante tan perito en la lealtad institucional, no es capaz de la fidelidad de su mujer; similar es Desde el fondo oscuro, en cuyas páginas los cuernos se construyen entre colegas uniformados. Pura venganza de Guevara por los cachacos que lo perseguían en su juventud.

La niña veneno está en manos de Dios, dónde más podía llegar quien administra su pendeja belleza, entre la pequeña burguesía provinciana, el admirador mongo que describe el cuento y el turista misio con quien bricheaba. Por siempre jamás, en cambio es el himno a las petizas quejonas de media voz, tamaño y carácter. Guevara ironiza en uno y otro sentido con las enanitas tan bonitas pero tan diablitas.

La espera no siempre es larga, se parece más a los culebrones televisivos, que a un gacetillero policial que gatilla su nota con un brandy playero y clásico gitano; una muerte sin final. La mujer de negro es aquella viuda o solterona que todos sueñan levantar los fines de semana, hasta descubrir que no son viudas y tampoco santas. Janos, el hombre que corrigió a André Bretón, el título lo dice todo. In Extremis, las alucinaciones entre un puñete del cuñado y la caída de unas escaleras. Una alabanza a los diablos azules de los borrachines de todos los lares.

Usted, nuestra amante italiana, es la prosa generacional de los estudiantes cusqueños, que corrían al Cine Cusco a cantar los musicales del cine mexicano y argentino; escapar a los cines: Garcilaso, Ollanta y Victoria a ver películas clásicas; para terminar en el viejo pero acogedor Colón de las musas italianas. A una de ellas, a la más bonita, Guevara ahora en su madurez, en nombre de todos los jóvenes de entonces, declara en prosa los amores de adolescencia que descubre en ella, el beso apasionado, el sexo furtivo y violento. Una nostalgia de los cines que desparecieron en el Cusco.

lunes, noviembre 29, 2010

AMARU SALVADOR EN EL DIARIO LA PRIMERA

SAGA CUSQUEÑA

El escritor Jesús Manya Salas acaba de publicar “Amaru Salvador. Los Spiritus del Plenilunium”, donde el mundo cusqueño del incanato se une con el Cusco actual.

Un relato corto del mundo mágico andino y universal, que se expresa a través de dos personajes: Amaru, en un lenguaje quechua y español, propios de su cosmovisión, y Salvador, quien, en cambio, recoge en sus textos sus miradas y vivencias contemporáneas en un mundo difícil y contradictorio, y se abre a los cambios propios de su adolescencia y juventud.

Con este libro, el escritor cusqueño Jesús Manya Salas inicia una saga: “El siguiente libro se llamará ‘Los temblores del Señor’. La idea es la siguiente. Generalmente, en Cusco, toda la muchachada está hablando en varios idiomas, por distintas necesidades. En el campo, hay muchachos que hablan inglés, quechua y castellano, probablemente hablan mejor el inglés y el quechua que el español. Es para ellos, es una novela corta para ellos”, por eso la abundancia de quechuismos y referencias al mundo cusqueño, antiguo y actual.



En “Amaru Salvador: Los Spiritus del Plenilunium” (El Viejo Puma Editores), Amaru y Salvador, a través del tiempo, se encuentran y desencuentran como parte de la técnica literaria para culminar en la construcción de un solo personaje. Manya Salas lo resume así: “Amaru es el jovenzuelo y mítico del Ukhu Pacha o mundo interior; Salvador, en cambio, es el joven del mundo exterior o de arriba, llamado Hanaq Pacha, y sus breves encuentros terrenales y vivenciales los hacen en el mundo de hoy y acá, el Kay Pacha. La ficción tiene por escenario la cosmovisión andina a través de los tiempos de los abuelos y padres, de hechos históricos y creativos de la región que atraviesan la época de la cultura incásica, la colonia y la república. El pueblo de Maras, ubicado en Urubamba y el universo, es la casa común de Amaru y Salvador; es al mismo tiempo el punto de partida y fundacional de Amaru Salvador que, siendo uno, es al mismo tiempo dos de carácter complementario y nunca sustitutorio”.

miércoles, octubre 06, 2010

QUECHUA ARGENTINO EN SANTIAGO DEL ESTERO

ALERO
QUICHUA
SANTIAGUEÑO

Un destacado programa del Qheswa Argentino, que tiene como animadores a los cultores de nuestro idioma en Santiago del Estero, República de la Argentina. Entre ellos brilla Sixto Palavecino, autor de chacareras y sambas en quechua.



miércoles, septiembre 15, 2010

LOS FECUNDOS VEINTE AÑOS DE SIETE CULEBRAS


La revista Sieteculebras, cuyo director es el narrador Mario Guevara, cumplirá 20 años de existencia. Ha publicado el celebrado libro Cazador de gringas y otros cuentos.



- ¿Cuál es la evaluación de la revista en vísperas de cumplir 20 años de existencia?
- Se trata de un tiempo de crítica, análisis y creación como aporte de Sieteculebras a la Literatura Peruana. Hemos publicado 29 textos y ahora preparamos una edición extraordinaria para el número 30, con ocasión de los 20 años. Será una edición de más de 120 páginas, aparecerán los índices de todos los números y artículos que se han publicado. Tenemos más de 200 colaboradores y superamos las 3,700 páginas publicadas.

- ¿Cómo ha podido subsistir en un medio tan hostil?
- A base de fe en el Perú y sus escritores, en la palabra que queda impresa pese a la adversidad y la violencia. La más difícil fue la época Fujimorista, cuando para el dictador Alberto Fujimori la cultura no valía nada. Un japonés que se jactaba de no haber leído nunca un libro de Literatura Peruana.


- ¿Cuál es tu opinión respecto a la Literatura Peruana en estos 19 años como crítico y escritor?
- Hay una nueva generación de escritores que constituye una renovación de las letras peruanas ¿no? Después de los escritores mayores vienen ellos, lo que pasa es que el sistema no les da espacio. Sin embargo, hay jóvenes que escriben muy bien y han ganado premios internacionales.


- ¿Hay un conflicto entre escritores que viven en el interior y los que radican en Lima?
- El conflicto es por posesionarse ante la crítica criolla. Los mandamases son los limeños situados en el poder mediático. Los que escribimos en el interior no tenemos esa ventaja.


- ¿Qué libro vas a publicar ahora?
- El libro se llama Usted, nuestra amante italiana. Es un texto de cuentos de la relación entre parejas y el desamor, debe circular en octubre, tiene el prólogo del cubano Luis Veiro.


- Tú que ejerces la crítica, ¿qué piensas de la que se escribe en Lima?
- Es muy sesgada y discutible. Sin embargo, hay una crítica seria y con limpidez como la que ejerce Ricardo González Vigil. Lo demás, es un elogio recíproco de amigo a amigo.


- ¿A quiénes puedes citar entre los jóvenes narradores más importantes?
- Creo que a Carlos Rengifo, Miguel Idelfonso, Jack Flores, Chistian Reynoso, Irma del Águila.

martes, agosto 31, 2010

JAVIER HERAUD EN QHESWA SIMI - EL RIO

Mayum Kani

El rio

1


Mayum kani
Kimray rumikunanta
Uraykuchkani
Takyaq rumikunanta
Uraykuchkani,
Wayraq qellqasqan
Ñanninta.

Parawan llantuchasqa
Kinrayniykunapi
Sachakuna sayarichkan.
Mayum kani.

Sapa kuti astawan
Piñasqa
Astawan piñaykusqa
Lloqllakamuni,
Qaynapas kunampas
Chakakuna arkunkunapi
Kanchayta kutichichkaptin
Uraykuni.

2

Mayum kani,
Mayu,
Tutamantapi chuya mayu.

Wakin timpuqa
Llamputaq
Allinllataq.
Allin wiñachiq waykukunantan
sumaqllata
puririni,
waranqa waranqa kuti
uywakunata
sumaq runakunata
yakuyta upyachini.

Punchawnimpitaq
Warmakuna ñoqaman
Qamunku,
Tutampiñataq
Katataq waynakuna
Ñawinkuta
Ñawiyki samarichinku,
Alma kaq yakuykunapa
Llantusqa chuyaynimpi
Rikrankuta tuñichistin.

3

Mayun kani.
Wakin timpu
Ñataq piñataq
Sinchitaq kani.
Nitaq kawsaymanta
Nitaq wañuymanta
Ayqekunichu.

Manchay paqchakunanta
Uraykuni,
Piñaywan cheqniywan
Lloqllakuni.

Ñutu ñutunankama
Astawan astawan
Rumikunata takani.

Uywakuna ayqekun,
Ayqespa ayqekunku
Pampakunaman poqchiykuptiy,
Qatakunapi
Ñutu rumikunata
tarpuykuptiy,
Wasikunata qorakunatapas
Poqchiykuptiy,
Sonqonkunawan punkukunata
Sonqonkunawan werpukunatapas
Poqchiptiy.

4

Hinaspammi astawanraq
Lloqllakuni.

Chaymi sunqukunaman
Chayayta atini,
Chaymi yawarninkumanta
Hapiyta atini,
chaymi ukunkunata
qawayta atni.

Fiñakuyniytaq
Hawkayakun,
Ñataq sacha kayman
Tiqrakuni,
Ñataq sacha hina
Kaqlla kani,
Ñataq rumi hina
Mana kichkayoq rosas hina
Upallakuni.

5

Mayun kani.
Kusikuypa mana tukuq

Mayu. Ñam kay
Kaykunapi puyukunata
Musiachkani,
Ñam wayrata
Uyaypi musiachkani;
Orqokunanta mayukunanta
Qocha pampakunanta
Puriyniytaq
Mana tukukuq tiqrakun.

6

mayu patakunanta pureq mayum kani,
sachataq chakisqa rumitaq
mayu patakunta pureq mayum kani,
unkutaq kichasqa sonqutaq
qorakunanta pureq mayum kani,
waytataq rutusqa rosastaq
kallikunanta pureq mayum kani
kay pachataq chapusqa hanaq pachataq
oroqokunanta pureq mayum kani,
ranrataq kañisqa kachitaq
wasikunanta pureq mayum kani,
mesataq warkusqa tiyanataq
runakunapa ukuninta pureq mayun kani,
sacha frutas
rosas rumi
mesa sonqo
kutichisqa punku
kutichisqa sonqo.

7

Chawpi punchawpaq
Qaru warmikunapaqpas
Takiq mayuun kani,
Pantiwnninkupa
Qayllampi takiq,
Willka yakukunaman
Uyan tikrachiq

8

Tutayasqa mayum kani.
Ñan uku uku waykunanta
Uraykuchkani,
Qonqasqa
Mana reqsina
Uchuy llaqtakunanta,
Bitrinankupi achkallaña
Runakunayoq llaqtakunanta

Uraykuchkaniña.
Mayum kani.
Ñam pampakunanta
Puririchkani,
Urpitu huntallaña
Kinraynikunapi
Sachakuna kachkan.

Sachakunaqa
Mayuwan takin
Mayukunañataq makiykunawan
Takiylla takin.

9

Lamar qochakunaman
Chayanay timpuqa
Kanqañam,
Chaymi
Chuya yakuykunata
Putka yakunkunawan
Chapunay kanqa,
Kanchariq takiyta
Tutamantapi
Punchaw punchaw
Upallachinay kanqa,
Lamar qochapi ñawiykunata
Chuyachinay kanqa.
Chayanqam chay punchaw.
Hinaspan
Hatunkaray qochakunapiqa
Manañam poqoq chakraykunata
Rikusaqchu,
Qomer sachaykunata
Manaña rikusaqchu,
Ichpa wayrayta,
Chuyaq hanaq pachayta,
Putka qochayta,
Intiyta
Puyukunatapas ni
Imatapas rikusaqchu:
Hatunkaray anqas
Hanaq pachallatam.
Hinaspam
Lliw tukuy imapas
Yaku pampaman tikranqa;
Chaypim takiypas harawiypas
Uraykuq uchuy mayullam kanqa
Llipipiq musuq wakuykunapi
Tasnusqa musuq yakuykunaypi
Tinkunampaq uraykuq
Qatun mayukuna.

Fredy Roncallapa 1978 watapi tiqraqsan

lunes, agosto 02, 2010

CENTENARIO DEL CHOLO NIETO - HOMENAJE DE SIETE CULEBRAS - MARIO PANTOJA

LUIS NIETO:


UN POETA DE CANTOS Y BATALLAS

Mario Pantoja

Luis Nieto (Sicuani, Cusco, 1910 – Barranco, Lima 1997), en el año del centenario de su nacimiento, resulta ser, definitivamente, una de las figuras principales de la literatura peruana contemporánea. Su poesía con un lenguaje viril, apasionado por la vida y por la política, es una de las más expresivas y vibrantes dentro de la literatura latinoamericana del siglo XX. Tres de sus libros fueron publicaron en diferentes países del territorio latinoamericano, en los años de su destierro (de 1932 a 1940): Los poemas perversos (La Paz, Bolivia, 1932), Puños en alto. Poemas de barricada y de combate (Iquique, Chile, 1938), La canción herida (Mendoza, Argentina, 1944). Estando en Chile, tras su paso por La Paz, Bolivia, trabó una gran amistad con el autor de Residencia en la Tierra, Pablo Neruda, y en casa de éste con el poeta cubano Nicolás Guillén (el de El gran zoo). Asimismo tuvo amistad con Vicente Huidobro y Pablo de Rocka, poetas chilenos egocéntricos.

El factor que hizo posible el nacimiento de un poeta como Nieto fue, por obvio que resulte, su propio ca-rácter, su orden personal e íntimo y su misma pasión por la vida. Como bien puede señalarse: había en él y hasta en exceso, todos los dones primarios que indican al poeta. Porque era un tipo de poeta que suele darse pocas veces: fogoso y de retórica pronta, el cual, en el entusiasmo inspirado que lo posee, combina estas cualidades, hallando el camino franco hacia su auditorio, un auditorio tan emotivo como él.

Desde Puños en alto, donde aparece la fuerza expresiva de su voz, vigorosa y personal, ha venido escribiendo una poesía militante que se dirige a la denuncia y la protesta, en la elocuencia de su palabra enérgica. Nieto, como otros poetas latinoamericanos, ha hecho de su poesía un testimonio (en cantos y batallas), un instrumento de combate. Indudablemente, el apartamiento de la patria y otras experiencias vitales y literarias, entre las cuales sospechamos quizás fuera factor coadyuvante la poesía ejemplar de Pablo Neruda, ayudaron y apresuraron la eclosión poética, esa rápida maduración de la personalidad literaria del autor.

En 1932, Luis Nieto, a los 22 años - ya en el destierro, obligado por el gobierno de facto de Luis Sánchez Cerro-, da inicio a sus publicaciones en la ciudad capital del país del altiplano, haciendo conocer su primer libro: Los poemas perversos -tras las huellas de Las flores del mal y de El barco ebrio de los poetas simbolistas franceses Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud-, en versos como estos: “Amo las noches negras sin luna y sin estrellas,/ amo esas noches lúbricas con vino y con mujeres / donde se bebe largo y se habla solamente/ del placer que florece en los viejos burdeles”. Aquí, también, el rastro de la primera poesía de Neruda está igualmente presente, en el arrebato erótico (como sexo y pasión o como expresión del deseo), “en el biografismo poético”– al margen de lo que el poeta hace el elogio del vino y …de la bohemia-, “en la melancolía que se place en jugar consigo misma y, sobre todo, en el ‘amor marinero’, símbolo manifiesto del sentimiento fugaz”. Nos referimos, claro es, al Neruda de Crepusculario (1923), aquel que escribió en Farewell: “Amo el amor de los marineros / que besan y se van. /…/En cada puerto una mujer espera: / los marineros besan y se van /…/ Amo el amor que se reparte / en besos, lecho y pan”.

De Los poemas perversos dice Manuel J. Baquerizo: “El libro es recordable más como testimonio de la formación cultural e ideológica del autor que por su valor literario intrínseco. En actitud descreída y decadente, Nieto se complace en poetizar los ritos de la bebida, de las mujeres y de las trasnochadas (de las ‘noches sin estrellas/ con amigos blasfemos y con mujeres ebrias’). Nieto hace allí el elogio del vino, de la embriaguez y de la bohemia. En el horizonte lírico del autor no existe otra pasión que no sea el placer y el ardor de vivir: “Ya que es breve la vida / hay que gozarla ansiosos / y aunque sangra la herida, / ¡para qué los sollozos!”.

Fácil es descubrir aquí los resabios de la poesía modernista y post-modernista. Lo delatan los tópicos literarios (el erotismo, el alcohol, el mar y el amor marinero), el gusto hedonístico y las formas de composición (el soneto, las estrofas de tres y cuatro versos) y sus preferencias métricas (el octosílabo y el alejandrino)”. El tema de la ‘brevedad de la vida’ nos remite sin duda a los escritos paganos del autor de Poema del otoño, el nicaragüense Rubén Darío: “Gozad de la carne, ese bien / que hoy nos hechiza / y después se tornará en polvo y ceniza…”

Cuando Nieto publica en Chile Puños en alto, Neruda al leer el libro dirá: “Luis Nieto, por su vida batalladora de combatiente antifascista, por el gran cariño que tiene a su pueblo y por sus deberes continentales, es, en su país, el más digno heredero de nuestro César Vallejo”. A partir de este libro se ha extendido de manera considerable la imagen poética de Nieto (en diecinueve libros de poesía, para ser exactos, tomando en cuenta a los que quedaron inéditos como: Canto y blasfemia, Cielo de ausencia, Explico todo su cuerpo, Territorio del corazón, Viento de puna, Diez bayonetas caladas), en la que sus primeros cantos –como los de Vallejo, Neruda, Rafael Alberti o de Miguel Hernández- están humedecidos por las esencias más hondas y estremecedoras del hombre de nuestra época. En el año del centenario de su nacimiento (y a los 68 años de la publicación de Charango. Romancero cholo, el libro más significativo dentro de la literatura peruana, que contiene el romancero amestizado), recordando al poeta asesinado, hace exactamente trece años, por manos criminales, podría decirse, parafraseando a José Carlos Mariátegui, que Nieto vivió y escribió convencido de que “su pensamiento y su vida constituyen una sola cosa, un único proceso. Y si algún mérito le debe ser reconocido es el de -también conforme un principio de Nietzsche- meter toda su sangre en sus ideas”.

El poeta de Cantos y batallas, al publicar Charango (1942) refleja interesantes cambios en su imaginación creadora y en la intimidad de su pensamiento: juega con el color local, expresa los motivos regionales, deja luces de su inspiración y sabe expresar el erotismo –metáfora de la sexualidad- con temperatura tropical, siguiendo meritoriamente la lección del autor de Romancero gitano, el español Federico García Lorca: “Chola que te quiero chola / más fresca que una manzana,/ con tu pollera redonda / y tu blusa de percala.// Cholita, chola relinda, / levanta un poco tu falda; /me han contado que tus muslos / son más rosados que el alba”.

A juicio de Baquerizo, con quien coincidimos plenamente, “Nieto se hace presente en este libro como el romancerista de lo cholo, es decir de los mestizo, de la misma manera que García Lorca lo fue del espíritu bético. Pero si en el autor del Romancero gitano se exteriorizaba una actitud vindicatoria de la gitanería –en tanto motivo literario y hecho social- en el poeta cuzqueño no asoma ninguna preocupación en sentido parecido…” El hombre mestizo en la visión poética de Nieto se singulariza por los rasgos de lo pícaro, pendenciero, facineroso y jaranero. La mujer lleva una imagen bandidesca, de la que dirá en la Chola bandida: “Qué será, que no será / ese tu querer serrano; / ayer me dabas un beso / hoy no me das ni la mano”.

Esta afirmación, claro está, sirve de referencia para convenir en la importancia de Charango dentro de la poesía latinoamericana, por haber amestizado su autor el romancero español, en actitud parecida a la de Nicolás Guillén, el de Sóngoro Cosongo y el de Son entero.

En Velero del corazón (1948) la renovada visión del amor en la concepción del poeta, es una de las muestras más relevantes de la poesía peruana del siglo XX. Los lectores de Nieto encontraran, supongo, en este libro a un autor inundado por formas expresivas sentimentales, derramando las lágrimas del enamorado cabal, pero afirmándose en una tercera esperanza de libertad precisa y también de felicidad humana, aceptando, seguramente, el magisterio de los poetas de la revolución: Louis Aragón, Paul Eluard, Miguel Hernández, Rafael Alberti y Pablo Neruda. En este libro el amor, motivo recurrente en la creación lírica de Nieto, aparece con un contenido distinto y con una nueva dimensión. Este sentimiento adquiere ahora una significación expresivamente revolucionaria: “Tienes pues que ayudarme saltando a la refriega. / Te veré con tu bravo corazón de campana / y una limpia y altiva actitud de trinchera. / Yo estaré con mis cantos de amor y de batalla. // Ganaremos un mundo de libertad precisa,…/ Y seremos felices. Lo será nuestro hijo / que viene bajo un arco de estrellas y jilgueros: / de ti tendrá la luz, el paso peregrino; / de mí que aprenda a ser poeta y guerrillero”.

Son también libros fundamentales de Nieto, entre los publicados: Mariátegui (1942), constituido por doce cantos al gran Amauta del Perú, que se caracterizan por el vigor de su tono entre maiakovskiano y neowhitmaniano, del que César Miró nos dice: “Luis Nieto nos ofrece en su Mariátegui uno de los más hermosos poemas contemporáneos. Por su tono, por su espíritu, por su manera, tiene la categoría de las mejor logradas producciones de estos últimos años… En él está la protesta y el dolor noble y fecundo. Está la voz del Perú, voz actual y voz de siempre. Del Cuzco había de llegarnos este mensaje”. Y así, las otras obras fundamentales de Nieto son: Nueva canción aimara (1949), Significas lágrima (1959) y Canto blindado (1958). Este último con poemas escritos en las prisiones de El Frontón y El Sepa, cuando fue encarcelado por su activismo político y cuando cautivo y roto por el encierro, halló su voz más noble y digna su queja desnuda, veraz y conmovedora.


En Romancero del pueblo en armas (1957), Nieto nos alcanza la encendida musicalidad poética aprendida en Neruda y en Miguel Hernández, cuando en muchos de los romances de este volumen (que testimonian el levantamiento del pueblo de los cabellos blancos en 1950 contra la dictadura odriísta, tras el apagón de la “primavera democrática” de José Luis Bustamante y Rivero) se muestra con su más personal y auténtico lenguaje poético: “¡Venid a ver a los héroes! / ¡Venid a verlos, hermanos! / Están aquí con sus pechos / de sangre condecorados. / / Que formen guardia de guerra / brigadas de milicianos / y que sus tumbas vigilen / los volcanes milenarios. / / Y en vez que cubran sus cuerpos / tristes banderas de llanto, / hagámosles un incendio / de himnos revolucionarios.”

Ningún otro autor, que sepamos (salvo el gran Vallejo en España, aparta de mí este cáliz) ha informado poéticamente del levantamiento popular como lo hace el autor de Canto al Cusco y a sus piedras sagradas, con inusitada fuerza épica. Mediante una secuencia quizás hiperbólica, en efecto, va destacando el coraje de los combatientes de la ciudad blanca que, “con sus pechos heroicos”, levantan barricadas y agitan en el aire -vallejianamente- “su dolor y esperanza”.

Es en el Romancero del pueblo en armas donde habita lo más intenso de su aliento, lo más potente de su voz. Nos imaginamos al poeta arengando o recitando en el frente del pueblo en combate. Este es el poeta romancerista de voz sonora y enérgica que perdura en los versos, el que combate y recita al pie de la trinchera. De este período comprometido data este importante volumen de poesía. No es cierto que estos versos sean únicamente propagandísticos, pero sí –como sucede en el caso de Vallejo, Rafael Alberti o de Miguel Hernández- destinados a avivar el ánimo del pueblo alzado en armas. Por eso ya no tiene el artificio retórico de algunos de sus libros, ni el peligroso arcaísmo de Los poemas perversos, ni esa excesiva dramatización de los sentimientos que, en ocasiones, había interrumpido el sencillo y poderoso discurrir de las palabras. Son poemas que expresan sentimientos muy variados, desde la ira más violenta hasta la dulce compasión. Y es, precisamente, en este fluctuar donde reside buena parte de su fuerza y hechizo. La ira por la brutal masacre al pueblo, el dolor por los caídos en combate, son las claves de esta obra testimonial.

Transcurridos trece años ya del asesinato del poeta de Proclama andina al camarada Titikaka, sus cenizas quedan guardadas en un cobrecillo del color de su preferencia, el rojo, en el cementerio de su pueblo natal: en tanto prevalece el poeta del romancero cholo, el hombre de palabra enérgica y de retórica vibrante. Muchos de sus poemas figuran con toda justicia en las antologías de la poesía peruana y en las décadas del 50 y 60 del siglo XX su influencia ha sido notable en varios poetas cusqueños como Arturo Castro, Federico García Hurtado y Ángel Avendaño. Lo nuevo, lo realmente influyente de su poesía es el interés humano, ese que le lleva pensar en el camarada, por ejemplo, como tema recurrente en su obra. Y lo fundamental está en aquello que amestiza el romancero español para la poesía peruana y latinoamericana. No importa que, a veces, los recursos técnicos del poeta sean algo inferiores a las emociones que expresan. Aunque históricamente, Luis Nieto pertenece a la generación intermedia entre el 30 y el 40, su legado poético y su voz aparte, llena de humana verdad y emocionada expresión, nos pertenecen a todos los peruanos. Porque bajo sus imágenes late la más estremecida de las solidaridades con el hombre y el mundo de hoy. No en vano Nieto fue un poeta que supo ver como pocos “las venas abiertas de América” para interpretarlas en múltiples canciones.

BIBLIOGRAFÍA

- BAQUERIZO, Manuel J. Luis Nieto, el poeta de Cuerpo entero. En De cuerpo entero. Municipalidad del Cusco, publicación auspiciada con el aporte cultural de Cervesur, 1997.
- BAUDELAIRE, Charles. Las flo¬res del mal. Los paraísos artificiales. El “Spleen” de París. Barcelona (España), Editorial Bruguera, S.A., 1973.
- GARCÍA LORCA, Federico. Obras completas. Madrid, Aguilar, 1955.
- HERNÁNDEZ, Miguel. Viento del pueblo. Buenos Aires, Lautaro, 1956.
- NERUDA, Pablo. Poesías selectas (1920-1952). Barcelona, Edición cedi¬da por Círculo de Lectores, S.A. y Ga¬laxia Gutemberg, S.A., 2001.
- NIETO, Luis. Romancero del Pueblo en armas. Sicuani (Cusco), Ediciones El Fusil y la Guitarra, 1981.
- PANTOJA, Mario. Piedra sobre pie¬dra. Poesía cusqueña contemporánea. Cus¬co, Danny’s Graff E.I R.L., 2000.



AMO LAS NOCHES NEGRAS

Amo las noches negras sin luna y sin estrellas,
amo esas noches lúbricas con vino y con mujeres
donde se bebe largo y se habla solamente
del placer que florece en los viejos burdeles.
Amo esas noches trágicas porque son las mejores.
Nunca falta en el bar una lírica alondra,
algún músico ciego con su perro bohemio
ni la chica infeliz que acaricia y que roba.

En una noche de esas, satánicas y ardientes,
se olvida uno de todo: de miseria y de penas;
se bebe ansiosamente, y por último, al alba,
se naufraga en los brazos de cualquier Magdalena.
Son hermosas, yo digo, esas noches sombrías.
Siempre hay una María con dos ojos fatales,
Un truhán insolente, un tahúr sinvergüenza,
Y también, desde luego, la luz de unos puñales.
Cuando de pronto empiezan a llorar las guitarras
amargo llanto inunda las febriles miradas.
Para ahogar la tristeza, las mujeres ya ebrias
piden más vino y lanzan ruidosas carcajadas.


Son las mejores noches que uno tiene en la vida.
Se ama, se ríe y bebe; se canta y se blasfema;
se paga unas monedas por un beso cualquiera,
se gusta el vino negro de algún dolor que quema.


Nada más bello entonces que decir unos versos
Se callan las guitarras. Cesa la risa loca.
Llega a todos la espina del poema perverso
y al terminar la estrofa se vacían las copas.

Y al volver la alegría no falta una Margot
que ahoga unos sollozos y permanece pálida…
Quizás qué de recuerdos le trajeron los versos
que no puede evitar le reviente una lágrima!

Por eso yo amo las noches sin estrellas
con mis amigos blasfemos y con mujeres ebrias,
con perros vagabundos y unas tremendas ansias
de ahogar en alcohol todas las horas negras!

De Los Poemas Perversos