viernes, febrero 28, 2014

ESCRITOR NARCISO ARÉSTEGUI FUE ASESINADO - LIBRO DE INVESTIGACIÓN.


VALIOSO LIBRO SOBRE NARCISO ARÉSTEGUI
                                                                                                          
                                                                 Pablo Ojeda Vizcarra

En 1866 se inició la rebelión indígena de Huancané y Azángaro, liderada por Juan Bustamante Dueñas, precursor del indigenismo en el Sur Andino, personaje épico y brillante como escritor con numerosos libros publicados, activista político y cofundador de la Sociedad Amigos de los Indios. Como hacendado, Bustamante Dueñas, repartió sus tierras a los indígenas y luchó contra el gamonalismo. Después de dos años de enfrentamientos entre campesinos y el ejército, fracasó la rebelión y las poblaciones indígenas fueron masacradas. Juan Bustamante fue cruelmente asesinado.

El primer novelista indigenista Narciso Aréstegui, cusqueño nacido en el distrito de Huaro, asimilado al ejército donde alcanzó el grado de coronel, fue nombrado Prefecto de Puno en 1868, en mérito a su capacidad como abogado, escritor y cualidades de honestidad. Entre otras tareas a cumplir, tenía el encargo de investigar la masacre de Huancané y el abuso de autoridad del Coronel Andrés Recharte. 

El antropólogo Alfredo Germán Cornejo Pardo, ha publicado un libro titulado “Violencia política en el sur – andino siglo XIX. Asesinato del novelista Narciso Aréstegui Zuzunaga”, recientemente presentado en el Cusco (Casa Garcilaso 29-I-2014).  Severa investigación antropológica con análisis de documentos de la época. Ubica las circunstancias históricas de la segunda mitad del siglo XIX, la ideología demo liberal de indigenistas como Juan Bustamante, Narciso Aréstegui y otros connotados libertarios. Relata los acontecimientos revolucionarios militaristas de la naciente república del Perú. Indaga extensamente sobre la vida y obra de Narciso Aréstegui, autor de las novelas “El Padre Horán. Escenas de la vida de Cuzco”, “El Ángel Salvador, Novela de Costumbres cuzqueñas”, “La Faustina”, “El Soldado”, “El Guardián Nacional”, el ensayo  “El Abogado”, “La Venganza de un marido” (drama escrito en prosa).

El libro es extenso y abarca 361 páginas, frondoso en historia, documentación y análisis. Novedoso e intrigante. Rotundamente esclarecedor acerca de la muerte del insigne cusqueño Narciso Aréstegui Zuzunaga, quien fue víctima de un complot criminal dirigido por el coronel Andrés Recharte que, en complicidad con las autoridades judiciales del Tribunal Superior de Puno, archivaron el caso, sin haber realizado  ninguna diligencia ni haber efectuado la necesaria investigación. El acucioso antropólogo y ex-docente de la Universidad Nacional del Altiplano, Alfredo Germán Cornejo Pardo, aclara la impunidad de ese crimen y desmiente a intelectuales que, en sus libros, se conformaron con afirmar que Narciso Aréstegui murió accidentalmente en el barco Yavarí, en el que festejaba los carnavales puneños, sin referirse ni por asomo a las circunstancias político-sociales de los años 1866 – 1868. Asimismo, Germán Cornejo Pardo, con ese su reverente amor a su tierra el Cusco, propone la exhumación de los restos de Narciso Aréstegui que se encuentran en el Cementerio de Laykakota y su traslado al Cementerio de la Almudena del Cusco. Sugiere también la construcción del Mausoleo de Personalidades Ilustres de la Ciudad del Cusco.
    

               Valioso libro que desbroza falsedades acerca de Narciso Aréstegui, escritor contestatario que se enfrentó a los grupos de poder del Sur Andino.

domingo, febrero 16, 2014

“Destruyen Santuario de SAQSAYWAMAN, por falta de aplicación del Plan Maestro”



Lic. Pavel BaylonTicona expresa preocupación por lo que se observa a diario y a vista y paciencia de las autoridades y funcionarios responsables de la Dirección Regional de Cultura ahora Dirección Desconcentrada:

“Destruyen Santuario de SAQSAYWAMAN,
por falta de aplicación del Plan Maestro”

El Santuario de Saqsaywaman tiene el mismo valor que Machupicchu, pero sus instrumentos de gestión están abandonados y sin actualización, poniendo en peligro el Patrimonio,a manos de invasores y traficantes de terrenos, con proliferación de construcciones sin legislación y planificación, tampoco tiene un Plan de Gestión Turística.

El Parque Arqueológico o Santuario de Saqsaywaman junto a Machupicchu, según muchos estudiosos y especialistas, es por su importancia como representación arqueológica, simbolismo, paisajismo natural en el tiempo y el espacio, por sus componentes materiales e inmateriales, tangibles e intangibles, destino turístico y académico, uno de los mayores íconos que tiene el Cusco; pero a diferencia de Machupicchu que ha tenido una mayor atención por parte de las autoridades y población, el Santuario de Saqsaywaman se encuentra en grave peligro de destrucción, producto del abandono, la indiferencia y la omisión de su defensa y puesta en valor; señala en tono de preocupación el Lic. Pavel Baylon Ticona, de nada sirve que visiten anualmente cerca de 1 millón de visitantes y genere ingresos, de los cuales poco o casi nada se destina al Santuario, que se encuentra en la propia ciudad del Cusco.

Teóricamente el Plan Maestro de Saqsaywaman, existe desde el año 2006, instrumento de gestión que permite conocer y manejar el contexto del bien cultural, las normas y propuestas de acción que permitan preservar, conservar y puesta en valor del Santuario de manera planificada, a fin de evitar la informalidad, la improvisación y las agresiones de factores internos y externos. Sin embargo se pregunta Baylon Ticona, cuánto se avanzó que permita señalar sus logros y limitaciones, a fin de tomar los correctivos como todo proceso.

Los avances en la aplicación del Plan Maestro, se desarrollaron en el mantenimiento constante frente a los embates de la naturaleza, producto de los cientos de años de su existencia; el otro avance del documento, es que se han realizado trabajos e investigaciones académicas de carácter histórico, biológico y arqueológico, como se evidencia en los informes existentes.

No obstante, el Santuario es impactado en su destrucción permanente, por la intervención directa de los pobladores ubicados en los Asentamientos Humanos y Comunidades del entorno, que basados en que no participaron en la elaboración y reactualización del Plan Maestro, lo desconocen o no le confieren legitimidad, al extremo de que muchos de los dirigentes de dichos sectores han pasado de la resistencia a la normatividad a la agresión y judicialización de sus diferencias con los funcionarios, especialistas y autoridades responsables del Santuario. Las movilizaciones de los pobladores de Villa San Blas, Tambillo, Yuncaypata, Wayllarqocha y varios otros, solicitando que se normen y planifiquen su asentamiento en cuanto a sus servicios básicos como agua y desagüe, el tema de los residuos sólidos, licencia de construcción, son necesidades reales que expresan el desencuentro existente; es claro que junto a este reclamo legítimo se suman también algunos elementos especuladores y traficantes de terrenos que aprovechan la ocasión para sus fines.

Lo peor que puede pasar, es cerrar los ojos antes esta realidad, en los últimos tiempos, existe poco interés de parte de la Dirección Regional de Cultura ahora llamada Dirección Desconcentrada, sus autoridades y funcionarios responsables del parque de avanzar y tener una mayor iniciativa en el desarrollo del conjunto del Plan Maestro y de sus planes específicos, para resolver los problemas que se originan a diario. Cuando lo que debería es abordar el asunto de manera transparente, dialogada y concertada, comenta el Lic. Pavel Baylon.

Otra omisión en la aplicación del Plan Maestro, es la carencia de un Plan de uso Turístico, que detalle el manejo de la carga y flujo de visitantes para cada área, servicios e infraestructura por implementarse, criterios para el manejo de puntos de acceso, servicios de interpretación, información y señalización, planes y programas específicas para cada sitio de visita y monitoreo de las actividades turísticas. Esta ausencia realmente es clamorosa, considerando que el Santuario de Saqsaywaman, llega a tener una visita de 1 millón de turistas nacionales e internacionales.

Las recomendaciones que podemos señalar, remata Baylon Ticona son la necesidad de la actualización permanente del Plan Maestro como prioridad para el presente año y ejecutar la protección y conservación del Santuario. Un paso importante es seguir con la Declaratoria de Emergencia de Saqsaywaman, para continuar en la defensa de las áreas de amortiguamiento y las zonas intangibles del monumento, el mismo que permita delimitar y definir la extensión y el uso de las tierras de las comunidades o grupos campesinos que habitan el parque arqueológico para evitar que sigan construyendo en zonas no autorizadas y evitar un crecimiento desordenado e irregular.

Se debe fortalecer los acuerdos con las asociaciones de artesanos y comité de taxis; la asociación de guías y transportistas, desplegar acciones con DIRCETUR y Policía de Turismo para tener un plan de seguridad en zonas alejadas como Amaru Markawasi, Ukukuchayoq o Wayraqpunku, erradicar a los ambulantes, restringir el acceso de los vehículos informales en las playas de estacionamiento, avanzar en una ordenanza municipal que regula las actividades a caballo.

Falta abordar por otro lado una política de difusión del trabajo en el Plan Maestro en revistas, libros, artículos, seminarios, congresos, exposiciones fotográficas itinerantes, folletos, trípticos, actividades como ferias, concursos de todas las artes, con participación de todos los sectores involucrados en el Santuario.


Lo más importante al decir del Lic. Pavel Baylon Ticona, es conceder la importancia necesaria al Parque o Santuario de Saqsaywaman, como un modelo de Gestión y Desarrollo Patrimonial, al mismo nivel de Machupicchu en el mundo, en la que los cusqueños como ciudadanos tengamos nuestra responsabilidad colectiva y personal, pero particularmente los funcionarios.

sábado, enero 18, 2014

SIMI TAQE: QALLARIY . INTRODUCCIÓN AL DICCIONARIO QUECHUA - ESPAÑOL (*) “LOS GRANDES RETOS PARA DEFENDER EL DESARROLLO DEL IDIOMA QUECHUA”


 
SIMI TAQE: QALLARIY (*)

“LOS GRANDES RETOS PARA DEFENDER EL DESARROLLO DEL IDIOMA QUECHUA”

 
El surgimiento y desarrollo de las civilizaciones andina y amazónica, están asociados íntimamente al origen y decurso del Qheswa Simi o Runa Simi. No se puede hablar del inmenso y rico patrimonio material que a diario se descubre en el país y en los confines de lo que fue la Confederación del Tawantinsuyo, si no reconocemos la palabra en nuestro idioma, como el momento, la circunstancia, el tiempo y el hecho con que los hombres y mujeres de esta parte de la humanidad se expresaron verbalmente, para señalar su realidad, sus objetivos, proyectos y visiones de futuro.

No está en discusión el origen territorial y los matices del idioma o el uso de uno o más consonantes y vocales, está en discusión el fundamento de su existencia, que ha logrado sobrevivir a toda una época de extirpaciones y persecuciones de ignorantes y letrados del siglo colonial, republicano y del presente, para ubicarse en un nuevo momento de recuperación y establecimiento idiomático en las grandes mayorías nacionales.

A estas alturas de la vida del Qheswa Simi nadie puede desconocer el inmenso aporte de los primeros diccionarios del Padre Domingo de Santo Tomás en 1560, el de Diego Gonzáles Holguín 1607, la tradición oral recogida en las obras del Inca Garcilaso de la Vega, Juan de Santa Cruz de Pachacuti Yamqui, Guaman Poma de Ayala, Blas Valera, los sermones del Lunarejo Juan Espinosa Medrano, la poesía de Killku Warak´a  Andrés Alencastre , José María Arguedas, los trabajos del Padre Jorge Arístides Lira Prieto, Faustino Espinoza Navarro y muchos otros destacados académicos, escritores, poetas y músicos, que contribuyeron desde sus propios espacios a la difusión del Qheswa Simi en todos los ámbitos del saber humano, hasta que el año 1953 a iniciativa de los mejores exponentes de nuestros sagrado idioma se funda la Academia Peruana de la Lengua Quechua, con los objetivos fundamentales de normar el uso del Idioma a través de la Gramática y el Diccionario Quechua.

El proceso de fortalecimiento cultural y académico del Qheswa Simi, en la parte normativa y legal tuvo su reconocimiento oficial con la Ley N° 13059 el 31 de diciembre de 1958 con la firma del Presidente de la República Dr. Manuel Prado Ugarteche. La primera Directiva elegida para el bienio de 1959 a 1961, estuvo presidida por el Señor Santiago Astete Chocano, Dr. Oswaldo Baca Mendoza Vicepresidente, el Sr. Faustino Espinoza Navarro Secretario; Tesorero el Dr. Teófilo Huayhuaca S. Secretario de Prensa y Propaganda el Dr. Andrés Alencastre, Secretario de Organización el Dr. Alfredo Gonzales Willis y Bibliotecario el DR. Maximiliano Rendón.

El 27 de mayo de 1975, el Presidente Juan Velasco Alvarado con Decreto Ley N° 21156, declara al Quechua como Idioma Oficial del Perú. Con la Ley Nº 25260  del 19 de junio de 1990 se crea la Academia Mayor de la Lengua Quechua, sobre la base de la Academia Peruana de la Lengua Quechua. Y con  Ley Nº 27818 del 23 de julio del 2002 se norma la aplicación de la Educación Bilingüe Intercultural en todo el país.

En el contexto regional el Consejo Regional a través de la ORDENANZA REGIONAL Nº 011-2003 del Consejo Regional del Gobierno Regional Cusco, declaró el 8 de noviembre como el día de Día del Idioma Quechua o Runasimi Inka. Mientras que la Ordenanza Regional Nro.025 – 2007- del Consejo Regional del Gobierno Regional del Cusco, ratifica el uso de las cinco vocales, en la enseñanza obligatoria del Quechua en todos los niveles de enseñanza, el mismo que se encuentra complementado en la Resolución Directoral N° 0930-DREC-2007

En el terreno académico del 13 al 15 de febrero de 1987 se realiza el Primer Congreso Nacional e Internacional de Academias de Quechua y Aymara en la ciudad del Cusco, entre cuyos acuerdos se encuentra “la adopción de un sistema de grafías único, propio para la escritura del Idioma Quechua” así como la “inmediata preparación de una Gramática y Diccionario Quechua, así como cartillas, vocabulario, la reedición y versión de la obras clásicas de la Literatura Qhechua”.

En el año 1,990 se realiza en la ciudad del Cusco el I Congreso Mundial de Quechua en el que se aprueban documentos: acerca del Origen del Quechua, se ratifica el uso de 5 vocales que se venía aplicando desde años atrás. El Segundo Congreso Mundial se realiza en la ciudad de Cochabamba – Bolivia el año 2002; el Tercer Congreso en la ciudad de Salta – Argentina el año 2004 con el auspicio del Gobierno Nacional. El Cuarto Congreso en la ciudad de Arequipa el año 2006; el Quinto Congreso Mundial vuelve a la ciudad del Cusco el año 2008, entre cuyos acuerdos está reconocer la bandera ajedrezada o “unancha” como la representación del Tawantinsuyo; el Sexto Congreso se realiza en Cochabamba – Bolivia el año 2010; el Séptimo Congreso Mundial debió realizarse en la ciudad de Iquique – Chile que fue postergado. Ante este hecho último, la Academia Mayor de la Lengua Quechua, con ocasión de los 60 años de existencia institucional, tomó el reto de realizar el VII Congreso Mundial en este período, el que se hizo satisfactoriamente con una masiva y representativa concurrencia de académicos, especialistas del país y el mundo.

Diversas generaciones Qheswa Runas y Warmis han trabajado intensamente en la elaboración y difusión de la Gramática Quechua, literatura y libros especializados en el idioma quechua, pero la obra monumental del SIMI TAQE QHESWA – ESPAÑOL – QHESWA, fue gracias al concurso de varios esfuerzos, el primero de ellos: los académicos de nuestro Qheswa Simi Hamut´ana Kuraq Suntur, que organizados en comisiones y especializados se abocaron a la confección de fichas desde el año 1981 bajo la dirección del Dr. Segundo Villasante Ortiz, Presidente institucional de entonces. Posteriormente bajo la Presidente del Dr. Juan Antonio Manya Ambur 1987 - 1995, gracias al aporte de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidades para la Educación, la Ciencia y Cultura), así como del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología del Perú (CONCYTEC), así como de la Honorable Municipalidad Provincial del Cusco, bajo la conducción del Dr. Daniel Estrada Pérez, se concluyen los trabajos y se publica el Diccionario de la Academia Mayor de la Lengua Quechua.

Con mucho sacrificio se entregó esta síntesis académica, cumpliendo el objetivo de normar la correcta utilización del idioma, como un fundamento para el desarrollo gramatical y lexicológico. Este proceso de maduración de nuestro idioma, es el primer paso para otros mayores, que deben ser la incorporación de nuevos aportes idiomáticos y académicos, como lo hacen todas las Academias Mayores de todos los idiomas que tiene la humanidad.

Llegará un día, el reconocimiento de quienes aprecian y sustantivan el valor de nuestro idioma de trascendencia histórica, considerado: Científico, Lírico, Aglutinante, Sagrado y Vital para los hombres del Perú y otras latitudes del continente Latinoamericano que configuró el Gran Tawantinsuyo, para todos ellos este SIMI TAQE Quechua – Español – Qheswa, diccionario que recuerda nuestra identidad, que traza nuestro compromiso con nuestros abuelos y padres, reto para las nuevas generaciones en la defensa y desarrollo de nuestra sangre idiomática: el Qheswa Simi o Runa Simi.

Cusco, Primavera del 2013.
 
(*) TRADUCCIÓN DEL QUECHUA: Introducción a la Cuarta Edición del Diccionario qheswa-español-quechua de la Academia Mayor de la Lengua Quechua
 

viernes, diciembre 06, 2013

La Rebelión de los Sapillos - Hanp´atuchakunaq Sayariynin - REVISTA QOLLARI




Hanp´atuchakunaq Sayariynin

Jesús Manya Salas

Sinchi pachañan karan umalliq yuyaychananpaq. Para qallariypa ñaupaq sut’uyninmi, pachamamapi mosoq q’apayta rijurichisqa, k’araq phiñakuyninta, nanayninta ima qhawarichispa. Phiñasqa rimapakusqa: kay maqt’akuna, uywankuna hinallataq hanaq pachapas cheqnikuwanku.

LLaqta suyu qollana, sayaman waturikuq riqtinmi, munay llut’arusqa llank’ayta, maqana unanchakunawan achalarusqata  suñayta munasqa, llaqta umalliq llunk’uqa munay rumi apamunankupaq kamachisqa. Sichus chaypaq orqo qaqata thunichina karan chayqa, hinan ruwakunan karan, ñaupaq machu rumi takaqkuna chuchupakushaqtinpas. T’oqyaq phatayninwanmi mancharichisqa chaymanta pachajninpi huch’uy hanpa’tunata, k’ayrakunata ima ch’eqerichisqa, kay llaki qapariykunan ayllupi tiyaq runkunaq sonqonta  llakikuymanta  manchakuymanta ima ch’innichisqa. Machulakunas mana allin pachakunata yuyarisqaku, paykunas watusqaku mana allin llank’aykuna, wajcha kausay ima kananpaq, Apu Ch’eqoq  huch’uy arariwankuna k’irikusqanmanta, llaqta qhawariq reqsisqa paqarina.

Qhepa killakunamansi askha ch’uspikuna, imaymana sisikuna orqopi rijurisqa, mana para kapusqachu watapi aymuray mana allinchu kasqa, llaqta runakunas ñak’ay kausasqaku. Q’aya watapi, manas hanp’atukunaq apukunaman paraq chayamunanpaq takiynin uyarikusqachus, paraq chayamuyninmi llapan allpakunata ruruchiq, chajrakunapi imaymana mujukunata wiñachiq.

Llapan willka qheswa purun panpakunapi, hanpa’tukunaq ch’in kaynin, chaymanta ch’akiriy ima Qhapaq situwa killapi hoqmanta rijurimusqa, machulakunas llakisqa mana pacha allin kasqanmanta, manas pachaq puriyninta qhawariyta atisqachu, wata hamuqpi llank’aykuna qallarinankupaq.

Hinamansi, llaqtapi yarqay muchuy astawan yapakusqa, uywakunata ñak’asqaku yarqayninkuta sajsachinankupaq wakintaq ch’akiymanta wañupuqku, unu pujyuna ch’akirapusqa, mana phuyu kasqachu chaysi warmi qhari erqekunata ch’isinkunata k’ijllun k’ijllunta purisqaku, k’anchaykunawan ima para kananpaq mañakusqaku: unuykita paraykita apachimuwayku, uyarillawayku apullay. Llaqta umalliq wasin punkunta rishaqtinkus, osqhayllaman rumi orqomusqanta kasqanman kutichipunanpaq kamachisqaku, hanp’atukunaq tiyanan, phiñasqa qaparisqaku: rumita kutichipuy, hanp´atu wañuchiq suwa runa nispa.

Ñaupaqtaqa erqekuna qaparisqaku chaymanta llapan llaqta qaparisqa, llunk’u umalliq rumi orqomusqanta kasqanman churapunanpaq. Mana imapi iñiq umalliqmi chika chikanmanta llaqtaq mañakuyninta uyarisqa. Hoq p’unchay inti haykuytas askha waynakuna chayraq pata patata seqashaqtinku, rijrankupi rumita q’epispa, waynukunata, harawikunata takispa purishaqtinkus, hanaq pacha phuyumuyta qallarisqa hinaspa para sut’umuyta qallarisqa, llapankuta kusirichisqa ichaqa  hoqlla manan kusikusqachu.

Erqekuna kusisqa pachajinipi huch’uy hanp’atuchakunata huñusqaku, hatun paqarinaman wasinman churasqaku  haywarikuy, raymichakuy ruwasqanku qhepaman.


Llapanku nisqaku, manan hayk’aqpas apunchiskunaq thunichinankutaqa munasunchu nispa. Chay tutas mana hayk’aq hina parayusqa llapan yurakuna, qorakuna wiñayta qallarisqa, uywakunapas kusisqa chaymanta allpapas kasqan q’apayninman kutipusqa,  hanp’atukunaq takiyninman hina, Amaru Salvador chaymanta  Apuchan Diego Cristobalpa asikuyninman hina, paykunan hanp’atukunaq qespiriyninta hatarichisqaku. Qhepa watakunaman kay iskaynin llank’aq runakunata yuyarispa,  Willka Qheswa, Pauqarpanpa orqopi, apukuna  munay kausay kutichiq hanp’tuq uyanta llunt’asqaku.


La Rebelión de los Sapillos

Jesús Manya Salas

Era tarde para el entender del alcalde. Las primeras gotas de lluvia, encendieron un nuevo aroma en la tierra, inflamando su cólera de bribón descubierto y arrepentido. Amargado murmuró: estos cholos, sus animales y hasta el cielo me odian.

A fin de regalar una portada pétrea tallada, con su respectivo escudo de armas, al Presidente de la República, que visitaba el distrito, el alcalde sobón había ordenado obtener el mejor lienzo de piedra. Si para ello era preciso dinamitar las canteras del cerro, debía procederse así, a pesar de la férrea oposición de los viejos picapedreros. La explosión espantó y lanzó por los aires a cientos de pequeños sapos y sapillos, sus gritos lastimeros causaron un impacto penoso y tétrico en los comuneros, que enmudecieron temerosos. Los más ancianos recordaron los malos tiempos y vaticinaron la llegada de una campaña agrícola con funestas consecuencias, por lastimar a los pequeños centinelas del Apu Ch´eqoq, mítico paqarina que tutelaba al pueblo.

Meses después en la meseta aumentaron los mosquitos e insectos, desaparecieron las lluvias y se perdieron las cosechas del año, los comuneros apenas sobrevivieron. Al año siguiente, tampoco se escuchó el croar de los sapillos que imploraban a los dioses, la llegada de las lluvias que fertilizaban la tierra para hacer brotar las sementeras en las chacras. En toda la altiplanicie del Valle Sagrado, el silencio de los sapillos y la sequía asolaron nuevamente el mes de agosto, preocupados los abuelos por el cambio climático en marcha, no pudieron discernir y apuntar las cabañuelas, para programar el año agrícola venidero.

Mientras tanto, en el pueblo aumentó el clima ambulatorio del hambre, los animales fueron sacrificados para la subsistencia y otros morían de sed. Los manantiales estaban secos y la ausencia de nubes obligó a los niños y niñas a recorrer por las calles en las noches, suplicando con velas y oraciones por la lluvia: unuykita, paraykita apachimuayku, misericordia Señor. Al pasar por la puerta de la casa del alcalde lo conminaron a devolver inmediatamente la estela de piedra a la cantera, vivienda de los sapillos, gritaron furiosos: rumita kutichipuy, hanp´atu wañuchiq suwa runa.

Primero fueron los niños y luego todo el pueblo quien obligó al mentecato a restituir la piedra en su lugar de origen. La autoridad, escéptica y soberbia, poco a poco tuvo que ceder a la demanda. La tarde en que cientos de jóvenes  subían los primeros peldaños de los andenes, cargando en sus hombros el dintel de piedra, al compás de waynos y harawis de trabajo, el cielo se nubló y derramó las primeras gotas de lluvia que alegró a todos, menos a uno.


Los niños agradecidos recolectaron cientos de sapos y sapitos, colocándolos en la gran paqarina, su casa natural, luego de una ofrenda y ceremonia festiva. Nunca más permitiremos demoler nuestro Apu tutelar y sus guardianes, anunciaron todos. Esa noche llovió como nunca y empezaron a brotar las plantas; los animales expresaron su beneplácito y la tierra cambió de color y aroma, al compás de un coro de sapos y la sonrisa de Amaru Salvador y su abuelo Diego Cristóbal, que habían preparado la rebelión de los sapos. Años más tarde recordando a estos heroicos labriegos, los Apus moldearon la figura hortelana y majestuosa de un rebelde sapillo en la cumbre de Paucarbamba en el Valle Sagrado de los Inkas.

miércoles, octubre 23, 2013

LIMA O RIMAC: QUE VIENE DEL QHESWA SIMI Y EN OJOTA


LIMA O RIMAC: QUE VIENE DEL QHESWA SIMI Y EN OJOTA .





Hace muchos años que la frejolada, cevichada, anticuchada, pollada, etc. son expresiones solidarias del vivir andino, que permiten recolectar recursos para un bien común, colaboración destinados a: un techado de casa, la salud de un enfermo del terruño, para un matrimonio de una joven pareja o la graduación profesional de un hijo, hasta para los gastos de un funeral de un amigo.

Hace tiempo que la ojotas bajaron de los andes, para quedarse en todo el cinturón limeño y reconquistarla, sin la violencia colonial o criolla, sin la creencia de los mistis, sólo con la sabiduría colectiva del Allin Kausay, para hacer una Lima emergente como en los conos.

Ahora la presencia del wayno en todos los canales "comerciales" es diario, hasta las telenovelas como el "Guachiman" y "Al fondo hay sitio" no pueden marginar y dejar de reconocer la existencia de lo andino, que wachafa e ignorantemente se dice todavía "serrano". Todavía nos joden, pero estamos cada día mejores y mas unidos, los cholos, serranos, quechuas, qheswas, amazónicos.

martes, octubre 15, 2013

La historia del Cusco en el pensamiento del Che Guevara


La historia del Cusco en el pensamiento
del Che Guevara


El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina. El que las ordena y pule, "yo", no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Este vagar sin rumbo por nuestra "Mayúscula América" me ha cambiado más de lo que creí.
Ernesto “Che” Guevara

Al mítico Comandante Ernesto “Che” Guevara, admiradores y detractores lo conocen por sus escritos y reflexiones políticas y militares, pocas veces dirigen la atención a sus escritos juveniles y en particular a los diarios de los dos viajes entre 1952 con Alberto Granado y a partir de 1953 con Carlos “Calica” Ferrer, realizados por el continente americano en cuyo itinerario pasó por Machupicchu, Cusco y el país.

Precisamente, ahora que recordamos uno de los episodios académicos de conocimiento de Machupicchu en el mundo, nada mejor que las notas y artículos acerca del santuario, de la herencia cultural de los Inkas destruida por los conquistadores, el humanismo con las comunidades de la amazonia, temas en el que describió al detalle su visión y en el que avizora su compromiso por el cambio, proceso de construcción de sus ideas iniciales, y que para orgullo de los peruanos, él reconoce en la persona de Hugo Pesce, un destacado médico y cercano a José Carlos Mariátegui a quien le atribuye "un gran cambio en mi actitud frente a la vida", dedicado en uno de sus libros emblemáticos la Guerra de Guerrillas.

En los artículos: Machupicchu, enigma de piedra en América y La Tierra del Inca, están condensadas la visión del joven Ernesto Guevara sobre el pasado y el presente de los hombres y mujeres libres que construyeron santuarios como el Cusco, Machupicchu, Saqsaywaman, recogiendo un conocimiento y sabiduría que hasta el día de hoy es insuperable.

En sus páginas testimonia un debate inconcluso que se ha vuelto a reiniciar con ocasión del “centenario” estos días; Ernesto Guevara reconoce que antes del “descubrimiento científico” por Bingham en 1911, varios comuneros e indígenas del lugar conocían Machupicchu y que siguiendo la tradición de sus antepasadas la cuidaron con su silencio para defenderla de los conquistadores primero y luego de los huaqueros de ocasión.

Pero el norteamericano, diseño un acercamiento sutil a las autoridades de entonces y algunos mistis y lugareños, al que “Con paciencia, comprando cada secreto o información a precio de oro, fue penetrando en el seno de la extinguida civilización… Aquí hay una parte triste. Todas las ruinas quedaron limpias de malezas, perfectamente estudiadas y descritas y… totalmente despojada de cuanto objeto cayera en manos de los investigadores, que llevaron triunfalmente a su país más de doscientos cajones conteniendo inapreciables tesoros arqueológicos y también, porque no decirlo, importante valor monetario”.  De esta realidad apenas hoy han regresado algunos objetos, lo más valioso y que fue comprado a varios de esos huaqueadores, no volvieron y se encuentran en una colección privada del norteamericano homenajeado.

Guevara también recoge entre sus líneas, el debate acerca del origen y significado de Machupicchu, el rol de Pachakuteq como el principal constructor, el contexto urbanístico de sus espacios y los usos sociales y defensivos, concluyendo con madurez “Ya dijimos que está en controversia la significación arqueológica de Machu Picchu, pero, poco importa cuál fuera el origen primitivo de la ciudad o, de todas maneras, es bueno dejar su discusión para los especialistas. Lo cierto, lo importante es que nos encontramos aquí a una pura expresión de la civilización indígena más poderosa de América, inmaculada por el contacto de las huestes vencedoras…”

Y lógicamente no podía dejar de evocar el significado de Machupicchu “… para el luchador que persigue lo que hoy se llama quimera, el de un brazo extendido hacia el futuro cuya voz de piedra grita con alcance continental: “ciudadanos de Indoamérica, reconquistad el pasado” palabras premonitorias y comprometidas que llevará en adelante en su mochila guerrillera por el continente en su afán revolucionario por los pueblos e indígenas marginados y explotados.

Las otras notas de los diarios y artículos periodísticos que acompañan este recorrido son complementarias y sirven para enriquecer y comprender la visión global del autor, para con nuestra civilización, reflexiones muy ricas acerca del país y el Cusco. Finalmente publicamos un relato o cuento inédito de Ernesto Che Guevara, El Solar de los Vencedores, publicado el 8 de octubre del 2007, por la Revista Cuba Si, con ocasión de los cuarenta años de su inmolación en Bolivia. Este relato demuestra la culminación de una conquista colonial en desmedro de un solar milenario y cultural como era el Cusco, como la capital del Tawantinsuyo.

Esta compilación de textos y fotos se debe gracias al intenso trabajo del Centro de Estudios Che Guevara de Cuba, que permite a través de la comunicación electrónica, dar a conocer a la humanidad las actividades que desarrolló el comandante guerrillero en su heroica existencia. En la presente compilación apenas se han retocado uno que otro nombre quechua para facilitar su lectura en estos tiempos, el contenido y el espíritu del pensamiento de Ernesto “Che” Guevara sigue sustancial, universal y humano como era el ejemplar combatiente.

Julio del 2011.

Introducción para el Libro: MACHUPICCHU enigma de piedra en América.

domingo, septiembre 22, 2013

Relatos cortos: Los Krikos en París.


Los Krikos en París


Retornando, clandestinos del Komsomol Moscovita, recalaron en París a beber champagne, con las simpáticas callejeras del Moulin Rouge, antes de emprender la dura vida revolucionaria. Al despertar a medio día, resaqueado y con fatiga de revolcar a su mademoiselle francesa, encontró una nota: Camarada, tomamos tu dinero, para completar los pasajes que gastamos anoche. En unos quince días enviaremos el faltante. Sobrevivió unos años de mozo y barredor, ascensorista y jardinero. En tanto la revolución había pasado.

domingo, septiembre 15, 2013

Los Insurrectos. Textículo o Microrelato.


Los Insurrectos


El golpe de estado estaba consumado; la reunión secreta del Comité Regional convocaría a una oleada de huelgas, conforme ordenó la dirección nacional clandestina.

En tanto el edificio fue sitiado por camiones y tanquetas de la policía. La presunta delación los puso nerviosos y destruyeron el manifiesto conspirador. La tropa subió piso a piso, rompiendo puertas con brutalidad. Preparados para la detención y una larga jornada en prisión, observaron que el departamento apenas fue inspeccionado, por un capitán petulante.

En cambio en las habitaciones vecinas hubo una batalla campal de gritos y mentadas de madre, del cual salieron unas prisioneras, manos en la nuca de sus rostros maquillados y labios extra coloreteados, los calzones al aire y con el clásico perfume puteríl. 

Los insurrectos comprendieron sus falsas pretensiones y en silencio se fueron a casa avergonzados.

domingo, septiembre 08, 2013

TEXTÍCULOS O MICRORELATOS: La Pollada


Textículos o Microrelatos

La Pollada


Que lindos son tus ojos, que linda es tu boca, resonaba el huayno en la pollada de ocasión. Los fondos servirían para los gastos del divorcio, como lo fue hace tres años para el matrimonio.

miércoles, agosto 14, 2013

La Santa Inquisición de la ignorancia: QUIEREN EXTIRPAR EL QUECHUA DEL CUSCO




En los últimos tiempos, los sectores conservadores del país y de la región, vienen impulsando el desconocimiento del quechua, cambiar la bandera de los cusqueños y modificar el escudo que nos representa, para ellos también el Inca Garcilaso es un copión de Blas Valera, mientras que Túpac Amaru es un simple masón y agente del imperialismo inglés. Proponen a cambio el retorno al estandarte de Carlos V, a la heráldica española y hablar el purísimo español; esta campaña la pueden verificar y comprobar en las diversas publicaciones del Opus Dei y varios de los miembros de la “Obra” en el internet; por estas consideraciones, la frase del último inquisidor, no resulta nueva, es una letanía racista contra el quechua, dicen que el cáncer debe ser extirpado para que el pensamiento “abstracto” moderno y contemporáneo sea el dueño de la verdad.

El quechua, su identidad y sabiduría esta de retorno y eso atemoriza a los conservadores, porque piensan que todos son totalitarios y dogmáticos como ellos. Si tienen que pelear con fantasmas lo harán en nombre de la nueva cruzada.

El Torquemada andino, peruano a pesar y seguramente vergüenza suya, señala que la lógica del idioma quechua es paralizante para el pensamiento y el desarrollo hacia un país moderno. Esta tesis que sustenta la superioridad cultural de una sociedad sobre otra, hace tiempo fue superada y resulta anacrónica. La interculturalidad considera que habiendo en la humanidad una diversidad de realidades e identidades, resulta lógica que cada una de ellas emprenda sus vías, caminos y procesos propios y singulares para su desarrollo, en el marco del respeto a la diversidad y universalidad.

El Qheswa Simi es un idioma que tiene miles de años, desde su formación en la civilización andina; en consecuencia cada palabra elaborada es una síntesis que reflejan un momento del tiempo, una forma del trabajo, una circunstancia de la historia, una pequeña parte del conocimiento universal, que poco a poco fue construyendo una cosmovisión y un ordenamiento lógico.

Por ejemplo como parte de la maduración de la lógica o abstracción matemática, lograron sistematizar y conocer el número 0, siglos antes que otras civilizaciones del mundo occidental, con el cual determinaron un conjunto de valores numéricos, aritméticos y geométricos, que fueron utilizados en la ingeniería y la arquitectura para edificar ciudades y santuarios como Machupicchu, Saqsaywaman o Pisac de carácter antisísmico y un sistema hidráulico propio, integrados por una red de caminos, Qhapaq Ñan que atravesó el Tawantinsuyo vertical y horizontalmente el territorio y los pisos ecológicos.

Cada palabra del Qheswa Simi, representa una síntesis del rico proceso de investigación y aplicación de la ingeniería genética y la domesticación de animales y plantas, que permitieron materializar su seguridad alimentaria en diálogo y respeto con la madre naturaleza. En cada frase de nuestro idioma, están reflejados la sabiduría de la medicina, la historia, el pensamiento y la filosofía andina.

La sociedad fue organizada económica y productivamente, a partir de los principios de la colaboración y la redistribución solidaria, la complementariedad y el diálogo entre la naturaleza y el ser humano, en un inmenso territorio de geografía vertical y diversidad ambiental y ecológica.

Físicamente los Andes marcaron el carácter de nuestra identidad y la perspectiva de nuestro desarrollo político, respeto entre estados regionales y pueblos, alianza o confederación como lo fue el Tawantinsuyo, cuando fue fracturado por la presencia del sistema colonial.

Dicen que los qheswas o andinos no crecen, sin embargo el cinturón capitalino hace tiempo que fue cercado por las manifestaciones artísticas y la cultura viva del ande; desde las polladas y parrilladas solidarias para techar casas o ayudar a los enfermos, son expresiones del ayni; los programas de waynos y la cumbia chichera en los grandes medios de comunicación, abren campo a una nueva generación de artistas cholos y cholas que bajan de las alturas.

A pesar de la oposición de los poderes fácticos, que dominan el Ministerio de Educación, se amplía aunque con cierto desgano de la burocracia, la educación bilingüe y la alfabetización en quechua; surgen más convocatorias a la poesía, el relato y la novela, que serán en el corto y mediano plazo, los instrumentos que recogerán el quechua de estos tiempos.

La identidad y el idioma de los nuevos tiempos, reflejara el nuevo rostro del Perú, un país de todas las sangres, sólo que la expresaremos diversa y complementariamente, unos en el qheswa, el machiguenga y el asháninka y por supuesto en el español, el inglés y francés, el alemán y portugués, como ya hablamos en el Cusco por nuestra condición de ciudadanos del mundo, cosmopolitas que viven y con orgullo en la Capital Histórica del Perú.


sábado, agosto 10, 2013

Las clases magistrales de Cortázar en la Universidad de Berkeley, acerca del cuento.



Las clases magistrales de Cortázar en Berkeley

Un nuevo libro reúne las lecciones de literatura que el autor de Rayuela dictó en Berkeley, en 1980. Su pensamiento y la intimidad de sus elecciones artísticas, en un adelanto exclusivo

Primera clase. Los caminos de un escritor

Quisiera que quede bien claro que, aunque propongo primero los cuentos y en segundo lugar las novelas, esto no significa para mí una discriminación o un juicio de valor: soy autor y lector de cuentos y novelas con la misma dedicación y el mismo entusiasmo. Ustedes saben que son cosas muy diferentes, que trataremos de precisar mejor en algunos aspectos, pero el hecho de que haya propuesto que nos ocupemos primero de los cuentos es porque como tema son de un acceso más fácil; se dejan atrapar mejor, rodear mejor que una novela por razones obvias sobre las cuales no vale la pena que insista.

Tienen que saber que estos cursos los estoy improvisando muy poco antes de que ustedes vengan aquí: no soy sistemático, no soy ni un crítico ni un teórico, de modo que a medida que se me van planteando los problemas de trabajo, busco soluciones. Para empezar a hablar del cuento como género y de mis cuentos como una continuación, estuve pensando en estos días que para que entremos con más provecho en el cuento latinoamericano sería tal vez útil una breve reseña de lo que en alguna charla ya muy vieja llamé una vez "Los caminos de un escritor"; es decir, la forma en que me fui moviendo dentro de la actividad literaria a lo largo de desgraciadamente treinta años. El escritor no conoce esos caminos mientras los está franqueando -puesto que vive en un presente como todos nosotros- pero pasado el tiempo llega un día en que de golpe, frente a muchos libros que ha publicado y muchas críticas que ha recibido, tiene la suficiente perspectiva y el suficiente espacio crítico para verse a sí mismo con alguna lucidez. Hace algunos años me planteé el problema de cuál había sido finalmente mi camino dentro de la literatura (decir "literatura" y "vida" para mí es siempre lo mismo, pero en este caso nos estamos concentrando en la literatura). Puede ser útil que reseñe hoy brevemente ese camino o caminos de un escritor porque luego se verá que señalan algunas constantes, algunas tendencias que están marcando de una manera significativa y definitoria la literatura latinoamericana importante de nuestro tiempo.

Les pido que no se asusten por las tres palabras que voy a emplear a continuación porque en el fondo, una vez que se da a entender por qué se las está utilizando, son muy simples. Creo que a lo largo de mi camino de escritor he pasado por tres etapas bastante bien definidas: una primera etapa que llamaría estética (ésa es la primera palabra), una segunda etapa que llamaría metafísica y una tercera etapa, que llega hasta el día de hoy, que podría llamar histórica. En lo que voy a decir a continuación sobre esos tres momentos de mi trabajo de escritor va a surgir por qué utilizo estas palabras, que son para entendernos y que no hay que tomar con la gravedad que utiliza un filósofo cuando habla por ejemplo de metafísica.

Pertenezco a una generación de argentinos surgida casi en su totalidad de la clase media en Buenos Aires, la capital del país; una clase social que por estudios, orígenes y preferencias personales se entregó muy joven a una actividad literaria concentrada sobre todo en la literatura misma. Me acuerdo bien de las conversaciones con mis camaradas de estudios y con los que siguieron siendo amigos una vez que los terminé y todos comenzamos a escribir y algunos poco a poco también a publicar. Me acuerdo de mí mismo y de mis amigos, jóvenes argentinos (porteños, como les decimos a los de Buenos Aires) profundamente estetizantes, concentrados en la literatura por sus valores de tipo estético, poético, y por sus resonancias espirituales de todo tipo. No usábamos esas palabras y no sabíamos lo que eran, pero ahora me doy perfecta cuenta de que viví mis primeros años de lector y de escritor en una fase que tengo derecho a calificar de "estética", donde lo literario era fundamentalmente leer los mejores libros a los cuales tuviéramos acceso y escribir con los ojos fijos en algunos casos en modelos ilustres y en otros en un ideal de perfección estilística profundamente refinada. Era una época en la que los jóvenes de mi edad no nos dábamos cuenta hasta qué punto estábamos al margen y ausentes de una historia particularmente dramática que se estaba cumpliendo en torno de nosotros, porque esa historia también la captábamos desde un punto de vista de lejanía, con distanciamiento espiritual.

Viví en Buenos Aires, desde lejos por supuesto, el transcurso de la guerra civil en que el pueblo de España luchó y se defendió contra el avance del franquismo que finalmente habría de aplastarlo. Viví la segunda guerra mundial, entre el año 39 y el año 45, también en Buenos Aires. ¿Cómo vivimos mis amigos y yo esas guerras? En el primer caso éramos profundos partidarios de la República española, profundamente antifranquistas; en el segundo, estábamos plenamente con los aliados y absolutamente en contra del nazismo. Pero en qué se traducían esa toma de posición: en la lectura de los periódicos, en estar muy bien informados sobre lo que sucedía en los frentes de batalla; se convertían en charlas de café en las que defendíamos nuestros puntos de vista contra eventuales antagonistas, eventuales adversarios. A ese pequeño grupo del que formaba parte pero que a su vez era parte de muchos otros grupos, nunca se nos ocurrió que la guerra de España nos concernía directamente como argentinos y como individuos; nunca se nos ocurrió que la segunda guerra mundial nos concernía también aunque la Argentina fuera un país neutral. Nunca nos dimos cuenta de que la misión de un escritor que además es un hombre tenía que ir mucho más allá que el mero comentario o la mera simpatía por uno de los grupos combatientes. Esto, que supone una autocrítica muy cruel que soy capaz de hacerme a mí y a todos los de mi clase, determinó en gran medida la primera producción literaria de esa época: vivíamos en un mundo en el que la aparición de una novela o un libro de cuentos significativo de un autor europeo o argentino tenía una importancia capital para nosotros, un mundo en el que había que dar todo lo que se tuviera, todos los recursos y todos los conocimientos para tratar de alcanzar un nivel literario lo más alto posible. Era un planteo estético, una solución estética; la actividad literaria valía para nosotros por la literatura misma, por sus productos y de ninguna manera como uno de los muchos elementos que constituyen el contorno, como hubiera dicho Ortega y Gasset "la circunstancia", en que se mueve un ser humano, sea o no escritor.

De todas maneras, aun en ese momento en que mi participación y mi sentimiento histórico prácticamente no existían, algo me dijo muy tempranamente que la literatura -incluso la de tipo fantástico más imaginativa- no estaba únicamente en las lecturas, en las bibliotecas y en las charlas de café. Desde muy joven sentí en Buenos Aires el contacto con las cosas, con las calles, con todo lo que hace de una ciudad una especie de escenario continuo, variante y maravilloso para un escritor. Si por un lado las obras que en ese momento publicaba alguien como Jorge Luis Borges significaban para mí y para mis amigos una especie de cielo de la literatura, de máxima posibilidad en ese momento dentro de nuestra lengua, al mismo tiempo me había despertado ya muy temprano a otros escritores de los cuales citaré solamente uno, un novelista que se llamó Roberto Arlt y que desde luego es mucho menos conocido que Jorge Luis Borges porque murió muy joven y escribió una obra de difícil traducción y muy cerrada en el contorno de Buenos Aires. Al mismo tiempo que mi mundo estetizante me llevaba a la admiración por escritores como Borges, sabía abrir los ojos al lenguaje popular, al lunfardo de la calle que circula en los cuentos y las novelas de Roberto Arlt. Es por eso que, cuando hablo de etapas en mi camino, no hay que entenderlas nunca de una manera excesivamente compartimentada: me estaba moviendo en esa época en un mundo estético y estetizante pero creo que ya tenía en las manos o en la imaginación elementos que venían de otros lados y que todavía necesitarían tiempo para dar sus frutos. Eso lo sentí en mí mismo poco a poco, cuando empecé a vivir en Europa.

Siempre he escrito sin saber demasiado por qué lo hago, movido un poco por el azar, por una serie de casualidades: las cosas me llegan como un pájaro que puede pasar por la ventana. En Europa continué escribiendo cuentos de tipo estetizante y muy imaginativos, prácticamente todos de tema fantástico. Sin darme cuenta, empecé a tratar temas que se separaron de ese primer momento de mi trabajo. En esos años escribí un cuento muy largo, quizá el más largo que he escrito, "El perseguidor", que en sí mismo no tiene nada de fantástico pero en cambio tiene algo que se convertía en importante para mí: una presencia humana, un personaje de carne y hueso, un músico de jazz que sufre, sueña, lucha por expresarse y sucumbe aplastado por una fatalidad que lo persiguió toda su vida. (Los que lo han leído saben que estoy hablando de Charlie Parker, que en el cuento se llama Johnny Carter.) Cuando terminé ese cuento y fui su primer lector, advertí que de alguna manera había salido de una órbita y estaba tratando de entrar en otra. Ahora el personaje se convertía en el centro de mi interés mientras que en los cuentos que había escrito en Buenos Aires los personajes estaban al servicio de lo fantástico como figuras para que lo fantástico pudiera irrumpir; aunque pudiera tener simpatía o cariño por determinados personajes de esos cuentos, era muy relativo: lo que verdaderamente me importaba era el mecanismo del cuento, sus elementos finalmente estéticos, su combinatoria literaria con todo lo que puede tener de hermoso, de maravilloso y de positivo. En la gran soledad en que vivía en París de golpe fue como estar empezando a descubrir a mi prójimo en la figura de Johnny Carter, ese músico negro perseguido por la desgracia cuyos balbuceos, monólogos y tentativas inventaba a lo largo de ese cuento.

Ese primer contacto con mi prójimo -creo que tengo derecho a utilizar el término-, ese primer puente tendido directamente de un hombre a otro, de un hombre a un conjunto de personajes, me llevó en esos años a interesarme cada vez más por los mecanismos psicológicos que se pueden dar en los cuentos y en las novelas, por explorar y avanzar en ese territorio -que es el más fascinante de la literatura al fin y al cabo- en que se combina la inteligencia con la sensibilidad de un ser humano y determina su conducta, todos sus juegos en la vida, todas sus relaciones y sus interrelaciones, sus dramas de vida, de amor, de muerte, su destino; su historia, en una palabra. Cada vez más deseoso de ahondar en ese campo de la psicología de los personajes que estaba imaginando, surgieron en mí una serie de preguntas que se tradujeron en dos novelas, porque los cuentos no son nunca o casi nunca problemáticos: para los problemas están las novelas, que los plantean y muchas veces intentan soluciones. La novela es ese gran combate que libra el escritor consigo mismo porque hay en ella todo un mundo, todo un universo en que se debaten juegos capitales del destino humano, y si uso el término destino humano es porque en ese momento me di cuenta de que yo no había nacido para escribir novelas psicológicas o cuentos psicológicos como los hay y por cierto tan buenos. El solo hecho de manejar elementos en la vida de algunos personajes no me satisfacía lo suficiente. Ya en "El perseguidor", con toda su torpeza y su ignorancia, Johnny Carter se plantea problemas que podríamos llamar "últimos". Él no entiende la vida y tampoco entiende la muerte, no entiende por qué es un músico, quisiera saber por qué toca como toca, por qué le suceden las cosas que le suceden. Por ese camino entré en eso que con un poco de pedantería he calificado de etapa metafísica, es decir, una autoindagación lenta, difícil y muy primaria -porque yo no soy un filósofo ni estoy dotado para la filosofía- sobre el hombre, no como simple ser viviente y actuante sino como ser humano, como ser en el sentido filosófico, como destino, como camino dentro de un itinerario misterioso.

Esta etapa que llamo metafísica a falta de mejor nombre se fue cumpliendo sobre todo a lo largo de dos novelas. La primera, que se llama Los premios, es una especie de divertimento; la segunda quiso ser algo más que un divertimento y se llama Rayuela. En la primera intenté presentar, controlar, dirigir un grupo importante y variado de personajes. Tenía una preocupación técnica, porque un escritor de cuentos -como lectores de cuentos, ustedes lo saben bien- maneja un grupo de personajes lo más reducido posible por razones técnicas: no se puede escribir un cuento de ocho páginas en donde entren siete personas ya que llegamos al final de las ocho páginas sin saber nada de ninguna de las siete, y obligadamente hay una concentración de personajes como hay también una concentración de muchas otras cosas. La novela en cambio es realmente el juego abierto, y en Los premios me pregunté si dentro de un libro de las dimensiones habituales de una novela sería capaz de presentar y tener un poco las riendas mentales y sentimentales de un número de personajes que al final, cuando los conté, resultaron ser dieciocho. ¡Ya es algo! Fue, si ustedes quieren, un ejercicio de estilo, una manera de demostrarme a mí mismo si podía o no pasar a la novela como género. Bueno, me aprobé; con una nota no muy alta pero me aprobé en ese examen. Pensé que la novela tenía los suficientes elementos como para darle atracción y sentido, y allí, en muy pequeña escala todavía, ejercité esa nueva sed que se había posesionado de mí, esa sed de no quedarme solamente en la psicología exterior de la gente y de los personajes de los libros sino ir a una indagación más profunda del hombre como ser humano, como ente, como destino. En Los premios eso se esboza apenas en algunas reflexiones de uno o dos personajes.

A lo largo de unos cuantos años escribí Rayuela y en esa novela puse directamente todo lo que en ese momento podía poner en ese campo de búsqueda e interrogación. El personaje central es un hombre como cualquiera de todos nosotros, realmente un hombre muy común, no mediocre pero sin nada que lo destaque especialmente; sin embargo, ese hombre tiene -como ya había tenido Johnny Carter en "El perseguidor"- una especie de angustia permanente que lo obliga a interrogarse sobre algo más que su vida cotidiana y sus problemas cotidianos. Horacio Oliveira, el personaje de Rayuela, es un hombre que está asistiendo a la historia que lo rodea, a los fenómenos cotidianos de luchas políticas, guerras, injusticias, opresiones y quisiera llegar a conocer lo que llama a veces "la clave central", el centro que ya no sólo es histórico sino también filosófico, metafísico, y que ha llevado al ser humano por el camino de la historia que está atravesando, del cual nosotros somos el último y presente eslabón. Horacio Oliveira no tiene ninguna cultura filosófica -como su padre- y simplemente se hace las preguntas que nacen de lo más hondo de la angustia. Se pregunta muchas veces cómo es posible que el hombre como género, como especie, como conjunto de civilizaciones, haya llegado a los tiempos actuales siguiendo un camino que no le garantiza en absoluto el alcance definitivo de la paz, la justicia y la felicidad, por un camino lleno de azares, injusticias y catástrofes en que el hombre es el lobo del hombre, en que unos hombres atacan y destrozan a otros, en que justicia e injusticia se manejan muchas veces como cartas de póquer. Horacio Oliveira es el hombre preocupado por elementos ontológicos que tocan al ser profundo del hombre: ¿Por qué ese ser preparado teóricamente para crear sociedades positivas por su inteligencia, su capacidad, por todo lo que tiene de positivo, no lo consigue finalmente o lo consigue a medias, o avanza y luego retrocede? (Hay un momento en que la civilización progresa y luego cae bruscamente, y basta con hojear el Libro de la Historia para asistir a la decadencia y a la ruina de civilizaciones que fueron maravillosas en la Antigüedad.) Horacio Oliveira no se conforma con estar metido en un mundo que le ha sido dado prefabricado y condicionado; pone en tela de juicio cualquier cosa, no acepta las respuestas habitualmente dadas, las respuestas de la sociedad x o de la sociedad z, de la ideología a o de la ideología b.

Esa etapa histórica suponía romper el individualismo y el egoísmo que hay siempre en las investigaciones del tipo que hace Oliveira, ya que él se preocupa de pensar cuál es su propio destino en tanto destino del hombre pero todo se concentra en su propia persona, en su felicidad y su infelicidad. Había un paso que franquear: el de ver al prójimo no sólo como el individuo o los individuos que uno conoce sino también verlo como sociedades enteras, pueblos, civilizaciones, conjuntos humanos. Debo decir que llegué a esa etapa por caminos curiosos, extraños y a la vez un poco predestinados. Había seguido de cerca con mucho más interés que en mi juventud todo lo que sucedía en el campo de la política internacional en aquella época: estaba en Francia cuando la guerra de liberación de Argelia y viví muy de cerca ese drama que era al mismo tiempo y por causas opuestas un drama para los argelinos y para los franceses. Luego, entre el año 59 y el 61, me interesó toda esa extraña gesta de un grupo de gente metida en las colinas de la isla de Cuba que estaban luchando para echar abajo un régimen dictatorial. (No tenía aún nombres precisos: a esa gente se los llamaba "los barbudos" y Batista era un nombre de dictador en un continente que ha tenido y tiene tantos.) Poco a poco, eso tomó para mí un sentido especial. Testimonios que recibí y textos que leí me llevaron a interesarme profundamente por ese proceso, y cuando la Revolución cubana triunfó a fines de 1959, sentí el deseo de ir. Pude ir -al principio no se podía- menos de dos años después. Fui a Cuba por primera vez en 1961 como miembro del jurado de la Casa de las Américas que se acababa de fundar. Fui a aportar la contribución del único tipo que podía dar, de tipo intelectual, y estuve allí dos meses viendo, viviendo, escuchando, aprobando y desaprobando según las circunstancias. Cuando volví a Francia traía conmigo una experiencia que me había sido totalmente ajena: durante casi dos meses no estuve metido con grupos de amigos o con cenáculos literarios; estuve mezclándome cotidianamente con un pueblo que en ese momento se debatía frente a las peores dificultades, al que le faltaba todo, que se veía preso en un bloqueo despiadado y sin embargo luchaba por llevar adelante esa autodefinición que se había dado a sí mismo por la vía de la revolución. Cuando volví a París eso hizo un lento pero seguro camino. Habían sido invitaciones de pasaporte para mí y nada más, señas de identidad y nada más. En ese momento, por una especie de brusca revelación -y la palabra no es exagerada-, sentí que no sólo era argentino: era latinoamericano, y ese fenómeno de tentativa de liberación y de conquista de una soberanía a la que acababa de asistir era el catalizador, lo que me había revelado y demostrado que no solamente yo era un latinoamericano que estaba viviendo eso de cerca sino que además me mostraba una obligación, un deber. Me di cuenta de que ser un escritor latinoamericano significaba fundamentalmente que había que ser un latinoamericano escritor: había que invertir los términos y la condición de latinoamericano, con todo lo que comportaba de responsabilidad y deber, había que ponerla también en el trabajo literario. Creo entonces que puedo utilizar el nombre de etapa histórica, o sea de ingreso en la historia, para describir este último jalón en mi camino de escritor.

Si han podido leer algunos libros míos que abarquen esos períodos, verán muy claramente reflejado lo que he tratado de explicar de una manera un poco primaria y autobiográfica, verán cómo se pasa del culto de la literatura por la literatura misma al culto de la literatura como indagación del destino humano y luego a la literatura como una de las muchas formas de participar en los procesos históricos que a cada uno de nosotros nos concierne en su país. Si les he contado esto -e insisto en que he hecho un poco de autobiografía, cosa que siempre me avergüenza- es porque creo que ese camino que seguí es extrapolable en gran medida al conjunto de la actual literatura latinoamericana que podemos considerar significativa. En el curso de las últimas tres décadas la literatura de tipo cerradamente individual que naturalmente se mantiene y se mantendrá y que da productos indudablemente hermosos e indiscutibles, esa literatura por el arte y la literatura misma ha cedido terreno frente a una nueva generación de escritores mucho más implicados en los procesos de combate, de lucha, de discusión, de crisis de su propio pueblo y de los pueblos en conjunto. La literatura que constituía una actividad fundamentalmente elitista y que se autoconsideraba privilegiada (todavía lo hacen muchos en muchos casos) fue cediendo terreno a una literatura que en sus mejores exponentes nunca ha bajado la puntería ni ha tratado de volverse popular o populachera llenándose con todo el contenido que nace de los procesos del pueblo de donde pertenece el autor. Estoy hablando de la literatura más alta de la que podemos hablar en estos momentos, la de Asturias, Vargas Llosa, García Márquez, cuyos libros han salido plenamente de ese criterio de trabajo solitario por el placer mismo del trabajo para intentar una búsqueda en profundidad en el destino, en la realidad, en la suerte de cada uno de sus pueblos. Por eso me parece que lo que me sucedió en el terreno individual y privado es un proceso que en conjunto se ha ido dando de la misma manera yendo de lo más (cómo decirlo, no me gusta la palabra elitista, pero en fin...), de lo más privilegiado, lo más refinado como actividad literaria, a una literatura que guardando todas sus calidades y todas sus fuerzas se dirige actualmente a un público de lectores que va mucho más allá que los lectores de la primera generación que eran sus propios grupos de clase, sus propias élites, aquellos que conocían los códigos y las claves y podían entrar en el secreto de esa literatura casi siempre admirable pero también casi siempre exquisita.
[...]
Conviene hacer una cosa bastante elemental al principio que es preguntarse qué es un cuento, porque sucede que todos los leemos (es un género que creo que se vuelve cada día más popular; en algunos países lo ha sido siempre y en otros va ganando camino después de haber sido rechazado por motivos bastantes misteriosos que los críticos buscan deslindar) pero en definitiva es muy difícil intentar una definición de cuento. Hay cosas que se niegan a la definición; creo, y en este sentido me gusta extremar ciertos caminos mentales, que en el fondo nada se puede definir. El diccionario tiene una definición para cada cosa; cuando son cosas muy concretas, la definición es tal vez aceptable, pero muchas veces a lo que tomamos por definición yo lo llamaría una aproximación. La inteligencia se maneja con aproximaciones y establece relaciones y todo funciona muy bien, pero frente a ciertas cosas la definición se vuelve verdaderamente muy difícil. Es el caso muy conocido de la poesía. ¿Quién ha podido definir la poesía hasta hoy? Nadie. Hay dos mil definiciones que vienen desde los griegos que ya se preocupaban por el problema, y Aristóteles tiene nada menos que toda una Poética para eso, pero no hay una definición de la poesía que a mí me convenza y sobre todo que convenza a un poeta. En el fondo el único que tiene razón es ese humorista español -creo- que dijo que la poesía es eso que se queda afuera cuando hemos terminado de definir la poesía: se escapa y no está dentro de la definición. Con el cuento no pasa exactamente lo mismo pero tampoco es un género fácilmente definible. Lo mejor es acercarnos muy rápida e imperfectamente desde un punto de vista cronológico.

La narrativa del cuento, tal como se lo imaginó en otros tiempos y tal y como lo leemos y lo escribimos en la actualidad, es tan antigua como la humanidad. Supongo que en las cavernas las madres y los padres les contaban cuentos a los niños (cuentos de bisontes, probablemente). El cuento oral se da en todos los folclores. África es un continente maravilloso para los cuentos orales, los antropólogos no se cansan de reunir enormes volúmenes con miles y miles, algunos de una fantasía y una invención extraordinarias que se transmiten de padres a hijos. La Antigüedad conoce el cuento como género literario y la Edad Media le da una categoría estética y literaria bien definida, a veces en forma de apólogos destinados a ilustrar elementos religiosos, otras veces morales. Las fábulas, por ejemplo, nos vienen desde los griegos y son un mecanismo de pequeño cuento, un relato que se basta a sí mismo, algo que sucede entre dos o tres animales, que empieza, tiene su fin y su reflexión moralista. El cuento tal como lo entendemos ahora no aparece de hecho hasta el siglo XIX. Hay a lo largo de la historia elementos de cuentística verdaderamente maravillosos. Piensen ustedes en Las mil y una noches, una antología de cuentos, la mayoría de ellos anónimos, que un escriba persa recogió y les dio calidad estética; ahí hay cuentos con mecanismos sumamente complejos, muy modernos en ese sentido. En la Edad Media española hay un clásico, El Conde Lucanor del Infante Juan Manuel, que contiene algunos de antología. En el siglo XVIII se escriben cuentos en general sumamente largos, que divagan un poco en un territorio más de novela que de cuento; pienso por ejemplo en los de Voltaire: Zadig, Cándido, ¿son cuentos o pequeñas novelas? Suceden muchas cosas, hay un desarrollo que casi se podría dividir en capítulos y finalmente son novelitas más que cuentos largos. Cuando nos metemos en el siglo XIX el cuento adquiere de golpe su carta de ciudadanía, más o menos paralelamente en el mundo anglosajón y en el francés. En el mundo anglosajón surgen en la segunda mitad del siglo XIX escritores para quienes el cuento es un instrumento literario de primera línea que atacan y llevan a cabo con un rigor extraordinario. En Francia bastaría citar a Mérimée, a Villiers de l'Isle-Adam y tal vez por encima de todos ellos a Maupassant, para ver cómo el cuento se ha convertido en un género moderno. En nuestro siglo entra ya con todos los elementos, las condiciones y las exigencias por parte del escritor y del lector. Vivimos hoy en una época en la que no aceptamos que "nos hagan el cuento", como dirían los argentinos: aceptamos que nos den buenos cuentos, que es una cosa muy diferente.

Si a través de este paseo a vuelo de pájaro andamos buscando una aproximación, sino una definición del cuento, lo que vamos viendo es en general una especie de reducción: el cuento es una cosa muy vaga, muy esfumada, que abarca elementos de un desarrollo no siempre muy ceñido que a lo largo del siglo XIX y ahora en nuestro siglo adopta sus características que podemos considerar definitivas (en la medida en que puede haber algo definitivo en literatura, porque el cuento tiene una elasticidad equiparable a la de la novela en cierto sentido y, en manos de nuevos cuentistas que pueden estar trabajando en este mismo momento, puede dar un viraje y mostrarse desde otro ángulo y con otras posibilidades. Mientras eso no suceda, tenemos delante de nosotros una cantidad enorme de cuentistas mundiales y, en el caso que nos interesa especialmente, una cantidad muy grande y muy importante de cuentistas latinoamericanos).

¿Cuáles son las características en general del cuento, ya que decimos que no vamos a poder definirlo exactamente? Si hacemos el enfoque primario -o sea el fondo del cuento, su razón de ser, el tema, y la forma-, por lo que se refiere al tema la variedad del cuento moderno es infinita: puede ocuparse de temas absolutamente realistas, psicológicos, históricos, costumbristas, sociales... Su campo es perfectamente apto para hacer frente a cualquiera de estos temas, y pensando en el camino de la imaginación pura, se abre con toda libertad para la ficción total en los cuentos que llamamos fantásticos, los cuentos de lo sobrenatural donde la imaginación modifica las leyes naturales, las transforma y presenta el mundo de otra manera y bajo otra luz. La gama es inmensa incluso si nos situamos únicamente en el sector del cuento realista típico, clásico: por un lado podemos tener un cuento de D. H. Lawrence o de Katherine Mansfield, con sus delicadas aproximaciones psicológicas al destino de sus personajes; por otro lado podemos tener un cuento del uruguayo Juan Carlos Onetti que puede describir un momento perfectamente real -diría incluso realista- de una vida y que, siendo en el fondo una temática equivalente a la de Lawrence o a la de Katherine Mansfield, es totalmente distinto. Se abre así el abanico de su riqueza de posibilidades. Ya se dan cuenta ustedes de que por la temática no vamos a poder atrapar al cuento por la cola, porque cualquier cosa entra en el cuento: no hay temas buenos ni malos en el cuento. (No hay temas buenos ni malos en ninguna parte de la literatura, todo depende de quién y cómo lo trata. Alguien decía que se puede escribir sobre una piedra y hacer una cosa fascinante siempre que el que escriba se llame Kafka.)

Desde el punto de vista temático es difícil encontrar criterios para acercarnos a la noción de cuento, en cambio creo que vamos a estar más cerca porque ya se refiere un poco a nuestro trabajo futuro si buscamos por el lado de lo que se llama en general forma, aunque a mí me gustaría usar la palabra estructura, que no uso en el sentido del estructuralismo, o sea de ese sistema de crítica y de indagación con el cual tanto se trabaja en estos días y del cual yo no conozco nada. Hablo de estructura como podríamos decir la estructura de esta mesa o de esta taza; es una palabra que me parece un poco más rica y más amplia que la palabra forma porque estructura tiene además algo de intencional: la forma puede ser algo dado por la naturaleza y una estructura supone una inteligencia y una voluntad que organizan algo para articularlo y darle una estructura.

Por el lado de la estructura podemos acercarnos un poco más al cuento porque, si me permiten una comparación no demasiado brillante pero sumamente útil, podríamos establecer dos pares comparativos: por un lado tenemos la novela y por otro, el cuento. Grosso modo sabemos muy bien que la novela es un juego literario abierto que puede desarrollarse al infinito y que según las necesidades de la trama y la voluntad del escritor en un momento dado se termina, no tiene un límite preciso. Una novela puede ser muy corta o casi infinita, algunas novelas terminan y uno se queda con la impresión de que el autor podría haber continuado, y algunos continúan porque años después escriben una segunda parte. La novela es lo que Umberto Eco llama la "obra abierta": es realmente un juego abierto que deja entrar todo, lo admite, lo está llamando, está reclamando el juego abierto, los grandes espacios de la escritura y de la temática. El cuento es todo lo contrario: un orden cerrado. Para que nos deje la sensación de haber leído un cuento que va a quedar en nuestra memoria, que valía la pena leer, ese cuento será siempre uno que se cierra sobre sí mismo de una manera fatal.

Alguna vez he comparado el cuento con la noción de la esfera, la forma geométrica más perfecta en el sentido de que está totalmente cerrada en sí misma y cada uno de los infinitos puntos de su superficie son equidistantes del invisible punto central. Esa maravilla de perfección que es la esfera como figura geométrica es una imagen que me viene también cuando pienso en un cuento que me parece perfectamente logrado. Una novela no me dará jamás la idea de una esfera; me puede dar la idea de un poliedro, de una enorme estructura. En cambio el cuento tiende por autodefinición a la esfericidad, a cerrarse, y es aquí donde podemos hacer una doble comparación pensando también en el cine y en la fotografía: el cine sería la novela y la fotografía, el cuento. Una película es como una novela, un orden abierto, un juego donde la acción y la trama podrían o no prolongarse; el director de la película podría multiplicar incidentes sin malograrla, incluso acaso mejorándola; en cambio, la fotografía me hace pensar siempre en el cuento. Alguna vez hablando con fotógrafos profesionales he sentido hasta qué punto esa imagen es válida porque el gran fotógrafo es el hombre que hace esas fotografías que nunca olvidaremos -fotos de Stieglitz, por ejemplo, o de Cartier-Bresson- en que el encuadre tiene algo de fatal: ese hombre sacó esa fotografía colocando dentro de los cuatro lados de la foto un contenido perfectamente equilibrado, perfectamente arquitectado, perfectamente suficiente, que se basta a sí mismo pero que además -y eso es la maravilla del cuento y de la fotografía- proyecta una especie de aura fuera de sí misma y deja la inquietud de imaginar lo que había más allá, a la izquierda o a la derecha. Para mí las fotografías más reveladoras son aquellas en que por ejemplo hay dos personajes, el fondo de una casa y luego quizá a la izquierda, donde termina la foto, la sombra de un pie o de una pierna. Esa sombra corresponde a alguien que no está en la foto y al mismo tiempo la foto está haciendo una indicación llena de sugestiones, apelando a nuestra imaginación para decirnos: "¿Qué había allí después?". Hay una atmósfera que partiendo de la fotografía se proyecta fuera de ella y creo que es eso lo que les da la gran fuerza a esas fotos que no son siempre técnicamente muy buenas ni más memorables que otras; las hay muy espectaculares que no tienen esa aureola, esa aura de misterio. Como el cuento, son al mismo tiempo un extraño orden cerrado que está lanzando indicaciones que nuestra imaginación de espectadores o de lectores puede recoger y convertir en un enriquecimiento de la foto.

Ahora, por el hecho de que el cuento tiene la obligación interna, arquitectónica, de no quedar abierto sino de cerrarse como la esfera y guardar al mismo tiempo una especie de vibración que proyecta cosas fuera de él, ese elemento que vamos a llamar fotográfico nace de otras características que me parecen indispensables para el logro de un cuento memorable o perdurable. Es muy difícil definir esos elementos. Podría hablar, y lo he hecho ya alguna vez, de intensidad y de tensión. Son elementos que parecen caracterizar el trabajo del buen cuentista y hacen que haya cuentos absolutamente inolvidables como los mejores de Edgar Allan Poe. "El tonel de amontillado", por ejemplo, es una pequeña historia de apariencia común, un cuento que tiene menos de cuatro páginas en el que no hay ningún preámbulo, ningún rodeo. En la primera frase estamos metidos en el drama de una venganza que se va a cumplir fatalmente, con una tensión y una intensidad simultáneas porque se siente el lenguaje de Poe tendido como un arco: cada palabra, cada frase ha sido minuciosamente cuidada para que nada sobre, para que solamente quede lo esencial, y al mismo tiempo hay una intensidad de otra naturaleza: está tocando zonas profundas de nuestra psiquis, no solamente nuestra inteligencia sino también nuestro subconsciente, nuestro inconsciente, nuestra libido, todo lo que ahora se da en llamar "subliminal", los resortes más profundos de nuestra personalidad.

(*)  Clases de literatura. Berkeley, 1980. Carles Álvarez Garriga (ed.) Julio Cortázar Alfaguara.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1604397-las-clases-magistrales-de-cortazar